El combate y la confianza en Dios
08/08/2026 | Por Acción Familia
En el combate es necesario saber encomendarse a Aquel que tiene en sus manos las riendas de la vida y de la muerte

En el combate es necesario saber encomendarse a Aquel que tiene en sus manos las riendas de la vida y de la muerte

Piedad e impiedad, virtud y amoralidad, delicadeza temperante y fuerte, brutalidad desatada y luciferina, en suma civilización católica y comunismo, es la alternativa.

Hubo un tiempo en el que la gente leía libros. De hecho la gente aún lo hace, pero la tendencia de la generación más joven y de la futura está cambiando drásticamente.

¿La verdadera fraternidad resulta de una igualdad completa? ¿O más bien de una igualdad fundamental templada por una escala de valores diversificados y jerarquizados?

¿Todavía hay un lugar en la familia para el arte perdido de contar historias? Si se quiere restablecer los lazos familiares, debemos hacer algo más que criticar la tecnología. Necesitamos algo que la reemplace.

El Evangelio recomienda el desapego de los bienes de la tierra. Ese desapego no significa que el hombre deba evitar su uso, sino solamente que debe usarlos con superioridad, fuerza de alma y templanza cristiana, y no dejarse esclavizar por ellos. El mal entendido sobre el desapego de los bienes de la tierra ¿Qué piensa
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A los plebeyos retirados en el Monte Sagrado, el patricio Menenius Agrippa relata el apólogo siguiente: “En los tiempos en que no reinaba todavía la armonía en el cuerpo humano, y donde cada miembro tenía su libre acción, todas las partes del cuerpo se indignaron de que todos sus esfuerzos no condujesen sino a satisfacer
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Según San Buenaventura, existe una semejanza entre el Creador y la criatura. Es esta similitud la que nos permite elevarnos hasta Dios por medio de las criaturas, y es en este gran anhelo de elevación que se debe encontrar el lugar del arte

Hay vínculos que no terminan con la ausencia. Permanecen de otro modo: en la memoria, en la oración y también en pequeños gestos que siguen habitando la vida de todos los días. Una reflexión sobre la amistad, la fidelidad y el acompañamiento que continúa más allá del tiempo. . Un gesto que continúa en
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Todas las épocas de decadencia presentan síntomas análogos. Digo análogos, porque ellos pueden tener una mayor o menor intensidad. A mayor decadencia, más agudos son los síntomas. Es así que este texto, escrito en 1850, puede ser aplicado con mayor propiedad a nuestra época. ¡Civilización! una gran palabra de la que se abusa, y cuyo
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