Historia del queso Roquefort
06/05/2026 | Por Acción Familia
En los remotos tiempos de la dominación romana, por un descuido de un pastor, nació el queso Roquefort en una de las grutas del Combalou.

En los remotos tiempos de la dominación romana, por un descuido de un pastor, nació el queso Roquefort en una de las grutas del Combalou.

Mozart, como es propio al verdadero artista, supo comprender las aspiraciones más profundas de su pueblo y expresarlas. Su música se caracteriza por delicadeza, elegancia y ligereza, con una nota marcadamente aristocrática.

La decoración de la fachada de esta casa reproduce aspectos pintorescos de la vida de antaño. Esta alegría de vivir ha desaparecido de los exteriores impersonales hechos de vidrio en los edificios modernos.

Nada influye más profundamente el sentir del hombre que el traje que lo cubre. Es una especie de librea que exterioriza lo que uno piensa, pero que al mismo tiempo modela lo que uno va terminar pensando.

El hábitat natural del hombre es la sociedad temporal. Sería sorprendente que el hombre fuese puesto en la sociedad temporal y que ésta no tuviese una relación con la salvación de las almas.

San Pío X consideraba que las obras artísticas e históricas debían permanecer en el lugar para el cual habían sido creadas, y que retirarlas de allí, desfigura a menudo el fin buscado por sus autores.

Sufrimos un fenómeno social de descomposición de los caracteres y de las instituciones, absolutamente tan vasto, tan profundo, tan violento, cuanto el Imperio Romano en sus últimos días.

Un comité de teólogos del Vaticano legitimó sus visiones y sus mensajes, que para muchos eran predicciones del futuro, aunque ella lo negara y dijera que más bien era una proyección del presente. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la Sibila del Rin.

Eran los tiempos en que las personas paseaban con calma; conversaban con amenidad; se saludaban sin prisa, incluso tenían distancia psíquica para sentarse unos minutos en un banco y poder estar tranquilos, a solas consigo mismos.

San Francisco de Asís ‒ el amante de la naturaleza, el santo modesto y sencillo‒ recomienda que los altares sean «ricamente adornados» en las celebraciones de la Iglesia.