El combate y la confianza en Dios
08/08/2026 | Por Acción Familia
En el combate es necesario saber encomendarse a Aquel que tiene en sus manos las riendas de la vida y de la muerte

En el combate es necesario saber encomendarse a Aquel que tiene en sus manos las riendas de la vida y de la muerte

Piedad e impiedad, virtud y amoralidad, delicadeza temperante y fuerte, brutalidad desatada y luciferina, en suma civilización católica y comunismo, es la alternativa.

En Camboya, se intentó eliminar la Familia, para aniquilar las conciencias, reducir a los hombres a un estado de inercia intelectual y moral, eliminar los sentimientos y emociones ‒el amor, la compasión, la alegría, la esperanza, la confianza‒ y reprimir toda expresión de individualidad. “Abolir la familia” fue una de las principales metas de Marx
(siga leyendo)

Hace más de ochenta años, Plinio Corrêa de Oliveira advirtió que ninguna reorganización del mundo sería duradera sin una profunda reforma del hombre. En una época marcada por la inteligencia artificial, la automatización y la fascinación por la técnica, aquella reflexión adquiere una actualidad sorprendente.

Nuestros hábitos se van tornando primitivos de modo creciente: en las maneras, en la vestimenta, en la conversación. El predominio de lo espontáneo dejó de lado la inteligencia y la delicadeza

¿Todavía hay un lugar en la familia para el arte perdido de contar historias? Si se quiere restablecer los lazos familiares, debemos hacer algo más que criticar la tecnología. Necesitamos algo que la reemplace.

El Evangelio recomienda el desapego de los bienes de la tierra. Ese desapego no significa que el hombre deba evitar su uso, sino solamente que debe usarlos con superioridad, fuerza de alma y templanza cristiana, y no dejarse esclavizar por ellos. El mal entendido sobre el desapego de los bienes de la tierra ¿Qué piensa
(siga leyendo)

Hay vínculos que no terminan con la ausencia. Permanecen de otro modo: en la memoria, en la oración y también en pequeños gestos que siguen habitando la vida de todos los días. Una reflexión sobre la amistad, la fidelidad y el acompañamiento que continúa más allá del tiempo. . Un gesto que continúa en
(siga leyendo)

Los niños siempre son niños, es verdad. Pero hoy, con tantos aparatos electrónicos, creo que están dejando de ser tan niños: no saben entretenerse con su propia inocencia, necesitando cosas cada vez más sensacionales y excitantes.

La mediocridad no sacia al hombre. Puede evitarle sinsabores, pero deja muchas apetencia insatisfechas. Es el problema de la mediocridad y la felicidad