La mediocridad y la felicidad
15/07/2026 | Por Acción Familia
La mediocridad no sacia al hombre. Puede evitarle sinsabores, pero deja muchas apetencia insatisfechas. Es el problema de la mediocridad y la felicidad

La mediocridad no sacia al hombre. Puede evitarle sinsabores, pero deja muchas apetencia insatisfechas. Es el problema de la mediocridad y la felicidad

En la Civilización cristiana la estructura familiar orgánica inspiraba todas las relaciones humanas y las instituciones del orden social.

En el siglo XVIII los hombres que se consideraban «modernísimos» ya venían con la idea de que era necesario «ceder para no perder» ante la Revolución. Es la misma impiedad expresándose por las mismas formas y buscando acobardar de la misma manera…

La causa de la unión de los malos es el odio al bien. Ellos cuentan con la simpatía y connivencia de los «moderados», quienes antipatizan con la Contra‒Revolución. Las victorias de los radicales se deben a la timidez, ceguera, debilidad y resignación de los “moderados”

Nuestra época tiene un horror fundamental a todo sufrimiento, lo que conduce a ocultar el dolor y presentar el Universo como un paraíso de delicias.

Para los que viven en el bullicio perpetuo, los que no saben ni quieren vivir fuera de él, cuantos ruidos ahogan la voz de la gracia… «Non in commotione Dominus» ( 3 Rs. 19, 11 ). Dios no se encuentra en la agitación.

En una democracia desvirtuada, la libertad se transforma en tiranía y la igualdad degenera en nivelación mecánica. La libertad, en cuanto deber moral de la persona, se transforma en una pretensión tiránica de dar libre desahogo a los impulsos y a los apetitos humanos.

La razón de ser de los grandes es que sean dedicados. Sin dedicación no existe verdadera grandeza.

¿Cómo los chilenos veían la Presidencia de la República ayer y cómo la ven hoy?

San Buenaventura enseña que el hombre es imagen de Dios y que las demás criaturas son «vestigios» de Dios. Así, La contemplación de las criaturas nos eleva a Dios