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Peca quien no se encoleriza cuando lo exige la razón

Sólo aquel que se encoleriza sin motivo se hace culpable; quien se encoleriza por un motivo justo no tiene culpa alguna. Pues, si se faltase a la ira, el conocimiento de Dios no progresaría, los juicios no tendrían consistencia y los crímenes no serian reprimidos.
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Cuando todos los corazones pulsan al unísono

Lo que hace la patria, como la familia, es haber palpitado con las mismas alegrías, las mismas esperanzas; es haber sufrido los mismos dolores.
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«¡Qué gran institución, qué gran cultura, qué gran país!

El anhelo de belleza y perfección, produce joyas, terciopelos, sedas, en definitiva todo lo que sirve para el adorno del hombre y de la vida. Esos recursos decorativos fueron hechos para adornar la tradición, el poder legítimo, los valores sociales auténticos.
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La Era de la técnica y la era de la «Dulzura de vivir»

En la fotografía, ¿cuál es la atmósfera moral? ¿Hay despreocupación, bienestar, alegría: existe, en una palabra, lo que Talleyrand llamó la "dulzura de vivir"? La vida moderna es sombría y nerviosa. Sus placeres son desordenados, frenéticos, estresantes y fugaces
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