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La Iglesia y la Civilización Cristiana

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Un libro de oraciones en la época de la Civilización cristiana
Libro de oraciones medieval, Les très riches heures du Duc de Berry

Se engaña singularmente quien suponga que la acción de la Iglesia sobre los hombres es meramente individual, y que ella forma sólo personas, y no pueblos, ni culturas, ni civilizaciones.

En efecto, Dios creó los hombres naturalmente sociables, y quiso que los hombres en sociedad trabajasen unos por la santificación de los otros. Por eso los creó también influenciables. Tenemos todos, por la propia presión del instinto de sociabilidad, la tendencia a comunicar en cierta medida nuestras ideas a los otros y, en cierta medida, a recibir la influencia de ellos.

Esto se puede afirmar en las relaciones entre individuos, y del individuo con la sociedad. Los ambientes, las leyes, las instituciones en que vivimos ejercen efecto sobre nosotros, tienen sobre nosotros una acción pedagógica.

La influencia perniciosa del ambiente necesita ser resistida
Resistir a un ambiente manteniendo íntegro el espíritu católico es más difícil que enfrentar a las fieras

Resistir enteramente a este ambiente, cuya acción ideológica nos penetra hasta por ósmosis y casi diríamos a través de la piel, es obra de alta y ardua virtud. Y por eso los primitivos cristianos no fueron más admirables enfrentando las fieras del Coliseo que manteniendo íntegro su espíritu católico, aunque viviesen en el seno de una sociedad pagana.

¿Por qué defender la Tradición, la Familia y la Propiedad?

Así, la cultura y la civilización son fortísimos medios para actuar sobre las almas. Actuar para su ruina, cuando la cultura y la civilización son paganas. Para su edificación y su salvación, cuando son católicas.

¿Cómo, pues, podría la Iglesia desinteresarse de producir una cultura y una civilización, contentándose con actuar sobre cada alma a título meramente individual?

Por lo demás, toda alma sobre la cual la Iglesia actúa, y que corresponde generosamente a dicha acción, es como un foco o una simiente de esta civilización, que ella expande activa y enérgicamente a su alrededor. La virtud trasparece y contagia. Contagiando, se propaga. Actuando y propagándose tiende a transformarse en cultura y civilización católica.

Por Plinio Corrêa de Oliveira In “Catolicismo” n°1 Enero de 1951 “ A Cruzada do seculo XX”





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17/09/2020 | Por | Categoría: Formación Católica
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Un comentario to “La Iglesia y la Civilización Cristiana”

  1. Osvaldo dice:

    Ese es el problema con quien dirige hoy la Iglesia; llevado seguramente por un afán de sentar en el mundo un espíritu de comprensión y misericordia que sea legado de su Mandato en el futuro, olvida la trascendencia que tienen sus palabras vertidos en documentos que si bien no sagrados, deben considerarse y obedecerse como guía natural de nuestra doctrina. Es conductor y faro de nuestra Iglesia Católica y su gesto y resolución deben ser considerados por nosotros, eso, cuando no asalta la duda en el error cometido en el contenido o alcance de su decisión. Su personalidad de hombre nacido y criado en tierras del Plata, lo exorbitan y atraen hacia la exageración, cuando más debe ser restringido en sus opiniones y gestos olvidando así su trascendencia .

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