Reflexiones sobre un café
19/09/2025 | Por Acción Familia
Ofrecemos a nuestros lectores algunas reflexiones sobre lo que son el verdadero desarrollo y grandeza de un país.

Ofrecemos a nuestros lectores algunas reflexiones sobre lo que son el verdadero desarrollo y grandeza de un país.

No, la civilización no está por inventarse ni la ciudad nueva por construirse en las nubes. Ha existido, existe, es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos…

Beatísimo Padre, Considerando sus recientes y auspiciosas manifestaciones en defensa de la Familia y de la coherencia que los católicos debemos mantener en la vida pública al sostener los principios de la fe, las asociaciones firmantes —herederas del pensamiento y de la acción del gran líder brasileño Plinio Corrêa de Oliveira— se dirigen filialmente a
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La espada está hoy completamente superada como arma de guerra, y nadie puede querer entrar en combate afilando una espada, pero de manera ella se tornó simbólica, que no se comprende un oficial sin su espada.

La creciente tendencia de usar pijama en público, desde las calles hasta los restaurantes y aeropuertos, va más allá de la moda. Este fenómeno, impulsado por grandes casas de diseño y celebridades, refleja una desconexión de las normas sociales tradicionales. ¿Es solo una nueva forma de expresión o una señal de un declive más profundo en los valores y la moralidad de nuestra sociedad?

Alguien, que no recuerdo, dijo que pensar es distinguir. Para ello es necesario darse al entretenido placer de observar. Plinio Corrêa de Oliveira fue un gran analista de todo lo que le rodeaba o que caía bajo su mirada. Les dejo, como un botón de muestra, el análisis de la fotografía que sigue. Personaje con
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Dios ha establecido misteriosas y admirables relaciones entre ciertas formas, colores, sonidos, perfumes, sabores y ciertos estados de espíritu; las artes pueden evidentemente influenciar de manera intensa las mentalidades y formar en los individuos, las familias y los pueblos un estado de espíritu profundamente revolucionario

La cultura y civilización cristianas inspiraron ambientes y costumbres acogedores para el alma y también para el cuerpo. Las multitudes, heridas por la dureza de nuestra barbarie neo-pagana, van a curar sus almas ante los restos benditos de la civilización cristiana que aún permanecen en Europa.

La vida moderna es sombría y nerviosa. Sus placeres son desordenados, frenéticos, estresantes y fugaces. Ellos son lógicamente momentos pasajeros en una existencia hecha de áspera lucha, de preocupación constante, de una tensión que sentimos hasta durmiendo.

Lo propio de la Iglesia es producir una cultura y una civilización cristiana. Y generar todos sus frutos en una atmósfera social plenamente católica. El católico debe aspirar a una civilización católica como el hombre encarcelado en un subterráneo desea el aire libre.