La actitud de dos épocas frente a la muerte
09/11/2025 | Por Acción Familia
La lección que nos da la muerte es una lección de profundidad, una lección de fuerza de alma, una lección de coraje, una lección de grandeza, que es incomparable.

La lección que nos da la muerte es una lección de profundidad, una lección de fuerza de alma, una lección de coraje, una lección de grandeza, que es incomparable.

Cómo se engaña el mundo moderno cuando sólo ve en el envejecimiento una decadencia. Cuando se sabe apreciar más los valores del espíritu de que los del cuerpo, envejecer es crecer en lo que el hombre tiene de más noble, que es el alma

Sufrimos un fenómeno social de descomposición de los caracteres y de las instituciones, absolutamente tan vasto, tan profundo, tan violento, cuanto el Imperio Romano en sus últimos días.

El espíritu «práctico» fue haciendo desaparecer la búsqueda de la perfección en la convivencia humana. Este proceso se puede ver, por ejemplo, en las comidas. La «simplificación» de las maneras fue conduciendo a lo monstruoso.

¡Qué bello tema de meditación para los hombres de una época como la nuestra, que tan frecuentemente se deja dominar, ya no por lo animal, sino por algo que en el orden de los seres es muy inferior, esto es, por la máquina!

Es necesario comprender que está en curso una verdadera revolución cultural, que pretende en última instancia erradicar de nuestra Patria los últimos restos de la Civilización cristiana.

El hombre nació para dar gloria a Dios, y su vida terrena es un paréntesis en el camino hacia la eternidad. Aunque la naturaleza humana está marcada por la imperfección, la verdadera finalidad del ser humano es conocer, amar y servir a Dios, participando algún día en la contemplación eterna junto a los Ángeles.

Nada es tan vulgar y común como una propaganda de Coca-Cola. Sin embargo puede servirnos para ver como cambió el mundo en 100 años.

Ese otro mundo existe, es la Civilización Cristiana, es la ciudad católica. No se trata sino de instaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad

La historiografía moderna ha demostrado que la Edad Media fue una época en que hubo un desarrollo inmenso de las artes, de la ciencia y de la vida social