El hombre contemplativo
16/06/2026 | Por Acción Familia
Si la persona construye su alma en la contemplación, tendrá una alegría interior en medio de las amarguras de la vida. Contemplando, la persona modela un alma que tiene algo de luminoso.

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Mientras la sinodalidad impulsa una Iglesia cada vez más participativa, resurgen preguntas profundas sobre la naturaleza de la autoridad espiritual.
¿Puede la Iglesia adoptar progresivamente modelos de gobernanza inspirados en las democracias modernas sin alterar silenciosamente su propia identidad?
Un debate cada vez más presente en el mundo católico contemporáneo.

El espíritu del beduino habita en una región que queda en los confines entre el tiempo y la eternidad. El beduino es un guerrero de lo fabuloso

Quizás nunca antes la vida de las personas se ha basado tanto en la búsqueda de la felicidad. Y tal vez la gente nunca ha sido más infeliz que hoy. ¿Están buscando en el lugar equivocado? ¿Qué es la felicidad?

Hay una velada escuela espiritual que busca deformar la piedad católica, según un modelo dulce y sentimental, de la cual la estampita de San Antonio era un ejemplo contundente.

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es por excelencia, la fiesta del amor de Dios.

¿Por qué estamos obligados a seguir las normas establecidas por Dios? Si queremos actuar de modo diverso, ¿no podemos usar de nuestra libertad? ¿Estos principios de conducta instituidos por Dios no son simples consejos?

Hay dos grandes categorías de hombres: los que “corren atrás del buen olor de Nuestro Señor Jesucristo” y los que huyen de ese “olor”. Entre ellas, la inmensa categoría de los que les gustan los perfumes del Cielo y las emanaciones del infierno

Junio Mes del Sagrado Corazón: Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús a quienes comulgan los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos

Invocar a Nuestra Señora bajo el título del Sagrado Corazón es hacer una síntesis bellísima de todas las demás invocaciones, es recordar el reflejo más puro y más bello de la Maternidad Divina, es hacer vibrar a un tiempo armónicamente todas las cuerdas del amor, que tocamos una a una enunciando las diversas invocaciones de la Letanía Lauretana o de la Salve Regina.