¿Qué es la Tolerancia? – I Parte
06/09/2026 | Por Acción Familia
Verdadero y falso concepto de tolerancia. La intolerancia de los tolerantes. Hay casos en que la tolerancia es un bien, otros hay en que es un mal. Y puede llegar a ser un crimen.

Verdadero y falso concepto de tolerancia. La intolerancia de los tolerantes. Hay casos en que la tolerancia es un bien, otros hay en que es un mal. Y puede llegar a ser un crimen.

Cualquier ley humana posee esa naturaleza en la medida que se deriva de la ley natural. Pero si se desvía en cualquier punto de la ley natural ya no es más una ley sino una perversión de la ley

El matrimonio es bueno para la sociedad. La historia confirma esta conclusión. Los economistas pueden documentarlo. Los profesores pueden percibirlo. Los niños lo experimentan. Y sin embargo, muchos no quieren llegar a esta conclusión fácil y obvia.

Así como en el orden especulativo un error sobre las cosas cuyo conocimiento es connatural al hombre es sumamente grave y torpe, así es también muy grave y torpe, en el orden operativo, obrar contra aquello que ya viene determinado por la naturaleza.

No se trata de imponer a los no católicos principios morales y religiosos enseñados por la Iglesia. Simplemente, es un principio de derecho natural -no matar- que obviamente integra la doctrina católica.

Bajar libro gratuito. La responsabilidad implica también a los legisladores que han promovido y aprobado leyes que amparan el aborto, a los administradores de las estructuras sanitarias utilizadas para practicar abortos.

Un cuento que ilustra bien, como los lobos siempre serán lobos y que las ovejas deberán cuidarse siempre de ellos.

Sólo mentes enfermas pueden imaginar que el trauma resultante de una violación puede solucionarse con un trauma mil veces más grave, como es el asesinato de un niño inocente e indefenso.

«Es necesario acabar con esta historia de los prejuicios», dicen algunos. En realidad, el único realmente pernicioso es aquel prejuicio que está en la base de todos ellos, que es el de no tener ninguno. Se llegó a tales extremos que una persona «despojada de prejuicios» se convirtió en sinónimo de persona absolutamente sin vergüenza.

Mientras la sinodalidad impulsa una Iglesia cada vez más participativa, resurgen preguntas profundas sobre la naturaleza de la autoridad espiritual.
¿Puede la Iglesia adoptar progresivamente modelos de gobernanza inspirados en las democracias modernas sin alterar silenciosamente su propia identidad?
Un debate cada vez más presente en el mundo católico contemporáneo.