La muerte vista en los tiempos de fe
17/11/2024 | Por Acción Familia
Cartas de Mozart que nos muestran un ambiente social en el cual era posible que los católicos tuvieran una concepción de la muerte muy diferente a la de nuestros días.

Cartas de Mozart que nos muestran un ambiente social en el cual era posible que los católicos tuvieran una concepción de la muerte muy diferente a la de nuestros días.

Las circunstancias de vida de una madre de nuestros días, que trabaja fuera de su casa, no le permiten alimentar con facilidad la delicadeza de alma de sus hijos

Con respecto a la belleza de los vasos sagrados, creemos que debemos tallarlos bien, con una nobleza externa que coincida con la dignidad con la que los manipulamos en el Santo Sacrificio de la Misa

“Quien no vivió antes de 1789 (Revolución francesa) no conoció la dulzura de vivir”. Estas palabras de Talleyrand muestran que en Francia, a fines del siglo XVIII, reinaban la gentileza, la cortesía y la dulzura de vivir.

“También aquellas palabras del Apóstol: ‘Los que son de Cristo han crucificado su carne con los vicios y las concupiscencias’ [Gal. 5, 24] valen igualmente para todos los tiempos”.

Tiempo de lectura: 1 minuto Vivimos en un mundo materializado y competitivo, donde las personas se preocupan principalmente de poseer, de precaverse contra adversidades y de disfrutar lo más posible. Las cosas simples e inocentes parecen haber quedado en el tiempo de nuestros mayores. De hecho, con la Revolución Industrial, las situaciones y las personas
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La Santa Iglesia instituyó esta fiesta, en la cual se conmemoran a todos los santos juntos, incluso a los que no han sido canonizados, para que podamos invocarlos y pedir su auxilio en las asperezas de esta vida.

Dios creó el Universo según un orden jerárquico. Y dispuso que la jerarquía fuese la esencia de todo orden verdaderamente humano y católico. En contacto con el superior, el inferior puede y debe tributarle todo el respeto, sin el menor recelo de rebajarse o degradarse. El Igualitarismo La ola satánica del igualitarismo, que desde la
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Cuando Dios permite que Su Iglesia pase por crisis, y las sombras de confusión, error y herejía parecen abrumarla, podemos estar seguros de que la Iglesia de Dios permanece santa y santificadora así como el sol no es afectado por el eclipse.

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