La inspiración del Espíritu Santo y los panes de Navidad
23/12/2024 | Por Acción Familia
La Civilización cristiana inspiró maravillas en el pensamiento, el arte y también en la culinaria. El pan de Navidad es uno de sus dulces frutos.

La Civilización cristiana inspiró maravillas en el pensamiento, el arte y también en la culinaria. El pan de Navidad es uno de sus dulces frutos.

Existe en la actualidad una poderosa corriente que tiende a la unificación de grandes bloques de Naciones. Las mismas razones que llevan a unirse en un sólo bloque supranacional , empujarán a todos estos pueblos a formar una sola nación internacional, una nación mundial.

Un hogar no es maravilloso porque nos abrigue o caliente, ni que nos proteja con sus muros, sino que haya lentamente depositado en nosotros provisiones de dulzura. Que forme en el fondo de nuestro corazón, este macizo oscuro del cual nacen, como el agua del manantial, los sueños.

Inocencia de la infancia, juegos simples que despiertan y hacen descubrir la realidad de la vida, en lugar de embrutecer, bien lejanos de la televisión y de Internet.

En la vieja Europa las tradiciones aún tienen vida y esplendor, a pesar de la decadencia moral que la afecta. En la fiesta de la Navidad se muestran los dulces y suaves frutos del sacrificio de nuestro Redentor.

Uno de los elementos más bellos de la inocencia es la capacidad de soñar. Es la búsqueda instintiva de un mundo maravilloso, de un mundo más allá de lo visible.

En la fotografía vemos a un joven militar, en un ambiente de calma y tranquilidad, dignos de nota. Ambiente en que las personas podían estar a solas con sus pensamientos, leer, y sobre todo pensar.

Cada alma, en este grupo de lúcidos analfabetos, da muestras de un mundo interior del cual surge la expresión de una personalidad pujante. Ignorantes, iletrados, ellos no fueron sometidos a los terribles procesos de patronización de la civilización mecánica del siglo XX. no tienen el pensamiento impuesto por la radio y de la televisión.

Se dice que hay ciertas formas de belleza ante las cuales uno se siente como impedido de practicar el mal. Tiempo de lectura: 1 minuto Si aceptamos como verdadero el principio de que la elegancia es el modo por el cual el alma marca su presencia en el cuerpo, ¿qué podríamos decir de esta fotografía?
(siga leyendo)

El Adviento no es solo un tiempo de espera, sino una preciosa oportunidad para profundizar en los misterios de la fe cristiana, que nos facilita a través de los símbolos un verdadero viaje hacia la Luz que brilla en la obscuridad, y disipa las tinieblas del mundo.