El auténtico pueblo ruso antes de 1917
08/02/2025 | Por Acción Familia
Todas las características del alma del pueblo ruso se encuentran también en las ceremonias religiosas, herencia de la Iglesia Católica

Todas las características del alma del pueblo ruso se encuentran también en las ceremonias religiosas, herencia de la Iglesia Católica

Estabilidad psicológica y calma que muestran estas fisonomías de antaño en contraste con la agitación contemporánea

El célebre Coliseo Romano y el otrora famoso estadio del Maracaná, en Brasil, reflejan las mentalidades de dos épocas: la grandeza del espíritu humano y la banalidad de una época dominada por la máquina

Tener personalidad, ser una personalidad, es tener un alma bastante desarrollada para dirigir, influenciar, brillar en todo el cuerpo material.
Es realizar en el campo natural una especie de transfiguración de la materia por la iluminación interior del alma.

Debemos volver a ver la vida a la luz de su finalidad última, de modo que encontremos lo divino en lo material, lo eterno en lo temporal, la santidad en todo, excepto en el pecado.

Cómo se engaña el mundo moderno, cuando ve en la vejez sólo una decadencia física.
En realidad vista con más espíritu, la vejez puede y debe ser un apogeo.

La reflexión es el primero de los medios de adquirir la cultura. Mucho más que un ratón de biblioteca – depósito vivo de hechos y fechas, nombres y textos – el hombre de cultura debe ser un pensador.

Las grandes aglomeraciones, la consecuente concentración de los negocios, la aceleración del ritmo de vida que de ahí se deriva, acentuada todavía más por vertiginosa facilidad con que la radio, el telégrafo y el teléfono (podemos agregar los celulares, Internet, etc.) traen la rápida circulación del dinero, todo en fin concurre para darle al hombre moderno una condiciones de vida muy agitada.

Trabajo rudo, pero sereno y equilibrado, la placidez de los bueyes, la atmósfera de sosiego que domina la escena, y una nota de silencio encantador, que nuestras ciudades modernas ya no conocen

Estamos permitiendo con nuestra inercia y despreocupación que la familia vaya siendo demolida paso a paso, sin comprender las consecuencias para nuestro País de la pérdida de este tesoro, de este fundamento de toda sociedad.