¡Un Siglo ha pasado…!
29/06/2026 | Por Acción Familia
¿Cómo los chilenos veían la Presidencia de la República ayer y cómo la ven hoy?

¿Cómo los chilenos veían la Presidencia de la República ayer y cómo la ven hoy?

Vivimos en un mundo donde se nos ha acostumbrado a la cultura de lo desechable. La mediocridad nos rodea y la vulgaridad nos invade. La “cultura” de lo desechable también entró en las relaciones humanas. A veces, cuando realizamos un trabajo arduo, tenemos en medio del mismo gratas sorpresas. Días atrás me encontraba haciendo una
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«Es necesario acabar con esta historia de los prejuicios», dicen algunos. En realidad, el único realmente pernicioso es aquel prejuicio que está en la base de todos ellos, que es el de no tener ninguno. Se llegó a tales extremos que una persona «despojada de prejuicios» se convirtió en sinónimo de persona absolutamente sin vergüenza.

Antiguamente, la vinculación de la familia a una misma profesión tradicional, formaba verdaderas dinastías de soldados, de parlamentarios, de comerciantes, de artesanos o de simples campesinos.

Presentamos dos personajes, en los extremos más agudos de nuestra realidad social del Chile de ayer, para analizar y comparar fisonomías de realizaciones humanas..
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Ante la crisis actual de la sociedad y de la Iglesia, no podemos hacer del silencio una regla de comportamiento, porque el Día del Juicio no sólo daremos cuenta de las palabras ociosas, sino también de los silencios culpables.

A primera vista, el ambientalismo es básicamente científico. Por esto, surge la dificultad de comprender que exista una religión por detrás del ambientalismo más «genuino».

Modesto soldado, elevado a una situación que es la miniatura de un Rey; beneficiario feliz de una civilización que fue otrora católica, y en cuya alma está el instinto de elevar y engrandecer todo.

El espíritu del beduino habita en una región que queda en los confines entre el tiempo y la eternidad. El beduino es un guerrero de lo fabuloso

El amor homosexual es un mito romántico, la realidad es muy trágica. No es la visión idílica y romántica de su estilo de vida que presenta el lobby homosexual