La lucha se desplazó al seno de la Iglesia
20/10/2024 | Por Acción Familia
La gran fuerza espiritual contra la expansión mundial de la secta comunista era la Iglesia hasta que fue penetrada por el progresismo.

La gran fuerza espiritual contra la expansión mundial de la secta comunista era la Iglesia hasta que fue penetrada por el progresismo.

El concepto de Derechos Humanos está siempre en proceso de creación, enriqueciéndose con los cambios históricos y dependiendo al mismo tiempo de ellos. El alcance de los conceptos de tolerancia y no–discriminación

El objetivo del comunismo hoy: alcanzar, en el interior de las almas, por etapas e invisiblemente, la victoria que ciertas circunstancias le estaban impidiendo conquistar de modo drástico y visible, según los métodos clásicos. Es la Revolución cultural

La necesidad de defender la Tradición y la Familia es generalmente bien comprendida. Pero una intensa propaganda revolucionaria, que viene al menos desde Jean Jacques Rousseau y de Proudhon -«la propiedad, es el robo»-, ha creado incluso entre los no comunistas, y en un gran número de católicos, un cierto cargo de conciencia con relación
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Marx consiguió desencadenar la ofensiva comunista mundial, coaligando a los adeptos de una tendencia radicalmente igualitaria y anárquica, inspirada en el comunismo utópico.

En Camboya, se intentó eliminar la Familia, para aniquilar las conciencias, reducir a los hombres a un estado de inercia intelectual y moral, eliminar los sentimientos y emociones ‒el amor, la compasión, la alegría, la esperanza, la confianza‒ y reprimir toda expresión de individualidad. “Abolir la familia” fue una de las principales metas de Marx
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La propiedad privada se presenta cada vez más, en esta época de hipertrofiada preocupación por lo social, como un privilegio desagradable y anacrónico al que sólo unos pocos egoístas, insensibles a la miseria que les rodea, se han adherido obstinadamente.

A los plebeyos retirados en el Monte Sagrado, el patricio Menenius Agrippa relata el apólogo siguiente: “En los tiempos en que no reinaba todavía la armonía en el cuerpo humano, y donde cada miembro tenía su libre acción, todas las partes del cuerpo se indignaron de que todos sus esfuerzos no condujesen sino a satisfacer
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Un universo de criaturas iguales sería un mundo en que se habría eliminado, en toda la medida de lo posible, la semejanza entre criaturas y Creador. Odiar, en principio, toda y cualquier desigualdad es, pues, colocarse metafísicamente contra los mejores elementos de semejanza entre el Creador y la creación, es odiar a Dios.

El Estado existe para salvaguardar el orden general, permitiendo a los organismos intermedios de la familia, la comunidad y la región que se desarrollen libres de su control. Una Constitución que no tome en cuenta los valores cristianos de la sociedad camina hacia un Estado omnipotente y una tiranía.