La «hipnosis» de las utopías revolucionarias
16/05/2025 | Por Acción Familia
Esta exposición de Plinio Corrêa de Oliveira ilumina uno de los misterios del alma humana: por qué la gente permanece átona frente a la demolición de los valores que aman.

Esta exposición de Plinio Corrêa de Oliveira ilumina uno de los misterios del alma humana: por qué la gente permanece átona frente a la demolición de los valores que aman.

Los ambientes tienen una gran importancia en la formación de los adultos, pues en esta vida el hombre, en todas las edades, tiene que dedicarse al esfuerzo de formarse y reformarse, preparándose así para el Cielo, que es donde cesa nuestra marcha hacia la perfección.

La belleza formaba parte de la vida en diferentes culturas y épocas. El mundo contemporáneo rechaza todo lo que es extraordinario, todo lo que es maravilloso, todo lo que es virtuoso, recto, noble o bello a cualquier título.

Con el derrumbe del comunismo soviético, fueron innumerables las personas que respiraron aliviadas, pensando que el comunismo había muerto y que podrían continuar llevando tranquilos una sosegada y despreocupada vida. Parecía que las previsiones de proporciones apocalípticas de la Santísima Virgen en Fátima, eran una pesadilla superada.

Hacer el bien y ser veraz nos cuesta esfuerzo. Sin embargo, dejarnos atraer por las cosas bonitas es innato. De ahí que la formación de la admiración por aquello que es superior sea tan importante en la niñez.

En Fátima, la Santísima Virgen señaló la gravísima crisis moral que afecta especialmente al Occidente; anunció los castigos, que ya fueron las dos Guerras Mundiales; indicó el remedio para evitar una mayor catástrofe que amenaza al mundo, y dio un mensaje de esperanza.

Los antiguos arietes rompían las defensas de las fortalezas, pero la manipulación de la moda erosiona continuamente todos los valores cristianos de la sociedad.

La profesión que se escoge debe tener una relación grande con la persona, y la persona debe ser capaz de amarla e incluso llegar a hacer de ella un verdadero arte. No sé por qué, pero tengo la impresión que esto no se ve mucho en nuestros días. Y sin embargo que necesario sería…

Jesucristo nos enseñó la energía y la combatividad contra el mal. Las acomodaciones fáciles, si bien que ilusorias, no podían ser practicadas por el Maestro, que prefirió para sí, y para sus discípulos de todos los siglos, la lucha declarada.

La cadena de errores desde el «catolicismo social», en el siglo XIX, hasta la aparición y desarrollo de la Teología de la Liberación. Incubado en ambientes intelectuales de “vanguardia” bajo formas variadas y no siempre de acuerdo entre ellas, hacia fines del siglo XIX, el Modernismo quería producir profundas reformas en la doctrina y en la estructura de la Iglesia, con el pretexto de adaptarla al “espíritu de los tiempos“