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Una estrategia para imponer el aborto a nivel mundial

Un poco de historia

El odio contra Dios y su Iglesia de los abortistas y feministas quedó patente en la Catedral de Santiago

La ofensiva para implantar legalmente el aborto en el mundo adquirió fuerza en los años 70, cuando la Corte Suprema de los Estado Unidos declaró, en 1973, en el caso Roe vs. Wade, que la penalización de ese crimen era contraria a la Constitución americana, porque violaba los derechos a la privacidad de las madres que querían someterse al aborto.

Después, la ofensiva abortista se extendió a Europa

En los años siguientes, tuvo especial relieve la despenalización del aborto en los países europeos, cuya mayoría forma hoy la Unión Europea, la cual pugna por implantarlo entre sus miembros, como también en los países sobre los cuales pueda influir. Comenzando por los países protestantes y siguiendo por los católicos, los países fueron cayendo en este auténtico genocidio programado de los no nacidos. El último en hacerlo, hasta el momento, fue Portugal.
La táctica para conseguir su aprobación consiste en hacerlo inicialmente de modo restringido, quedando para etapas posteriores su ampliación, hasta llegar al aborto libre.

Para lograr esa liberalización total del aborto son usados los más variados artificios de presión de la Unión Europea para hacer capitular a las naciones resistentes. Después de imponer el aborto en casi todos los países miembros de la UE, tratan ahora de hacerlo en Polonia, y no tardarán las sanciones comerciales, migratorias u otras de la burocracia paneuropea sobre los demás pueblos que resistan.

Ponderables obstáculos a la implantación mundial del aborto

No obstante, el panorama mundial para los abortistas no es nada favorable, pues no cesa de crecer la reacción de la opinión pública norteamericana contra esta masacre que se realiza de modo continuo. Hasta ahora, en más de la mitad de los Estados de la Unión, el aborto está siendo progresivamente condicionado y está en vías de ser sometida a revisión la propia sentencia de 1973, que declaró el aborto conforme a la Constitución.

Al mismo tiempo, en las naciones europeas, se van produciendo reacciones vigorosas ante el resultado nefasto que la despenalización de ese crimen tiene en todo el Continente, ya que el aborto ha tornado negativa la tasa del aumento demográfico, con lo cual Europa se va “deseuropeizando”. La falta de mano de obra, ha hecho necesario tolerar una verdadera avalancha migratoria proveniente de diversos países del Medio Oriente e incluso Oriente, como también del África, lo que ha hecho que el factor foráneo en las masas obreras haya crecido sin cesar, dando origen a crecientes conflictos religiosos, sociales y raciales.

Grandes esfuerzos por implantar el aborto en Iberoamérica

Frente a este panorama, los activistas anti-natalidad temen que se produzca en un futuro próximo un cambio en la opinión pública, cada vez más favorable a la penalización del aborto, lo que quieren evitar a toda costa. Una de las formas de evitarlo es que sea aprobado cuanto antes en estos países.

El problema no es fácil de resolver para los promotores del genocidio abortista, por más cómplices y “tontos útiles” que tengan en otros sectores, simplemente porque la opinión católica del Continente es frontalmente contraria a la legalización de este crimen.

La táctica de los activistas abortistas

Mónica Roa, activista pro-aborto colombiana, la cual consiguió la aprobación del aborto en su país, enseña a colegas argentinos las tácticas empleadas por ella. En el Seminario Internacional Aborto, Derechos, Subjetividad y Poder, realizado el 4 de agosto de 2006 en Riobamba, (1) la activista explicó la táctica que empleó para conquistar la opinión pública de Colombia, análoga a la que se podría elaborar en un cuartel general de ejército para conquistar un país.

La estrategia tenía un nombre: “Litigio de Alto Impacto en Colombia de constitucionalidad del aborto”.

También unos objetivos precisos, obtener: “1) Una decisión favorable de la Corte (Constitucional) y 2) Un cambio en la opinión pública”.

La promotora del aborto, Mónica Roa, disfrazada de obispo. Vemos como anticatolicismo y abortismo van de la mano

Para ello, “utilizamos tres estrategias fundamentales: un cambio en los términos del debate. La segunda es un cambio en la instancia frente a la cual se está dando el debate, y la tercera es un cambio frente a los actores que están participando en el debate”.

“Lo que nosotros hicimos primero fue estudiar cuáles eran los términos en que se venía dando el debate. Hicimos un estudio de los archivos de prensa desde el año 1973 para ver cómo los medios de comunicación cubrían el tema. Ahí vimos que el debate siempre era de moral y religión. Nosotros lo cambiamos radicalmente. Tratamos que el aborto siempre fuera visto como un problema de salud pública, derechos humanos y equidad de género

“Desde un primer momento enmarcamos el debate precisamente como una violación al derecho a la vida, a la salud y a la integridad de las mujeres. En Colombia el aborto es la tercera causa de mortalidad materna”.

“Además utilizamos mucho todas las interpretaciones que hay del derecho internacional (…) nunca ninguna Corte ha reconocido derechos al hijo no nacido.

“Cuando se habla de aborto y de derecho a la vida, el Derecho Internacional dice que se viola el derecho a la vida de las mujeres, por parte de los países que tienen unas leyes de aborto altamente restrictivas, por la causalidad tan directa que hay entre la restricción al aborto y la mortalidad materna”.

Equidad de género

“Como lo dice el Código de Ética encargado de monitorear la Convención para eliminar todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW) no hay ninguna práctica médica que sea necesitada sólo por los hombres que esté considerada un delito. Pero una práctica en salud que las mujeres sí necesitan se considera un delito. Por lo tanto aquí hay una clara discriminación” (sic!).

Justicia social

Otro argumento que se une perfectamente con la justicia social (…) es cuando las mujeres tienen recursos. Esas mujeres con recursos pueden pagar un médico privado o viajar a otros países donde el aborto sea legal sin ningún problema. Son las mujeres con escasos recursos (…) las que realmente terminan pagando incluso con su vida, la total penalización del aborto (…).

“Entonces, esa fue la manera como cambiamos los términos del debate“.

Cambio de instancia

“La segunda estrategia fue el cambio de instancia (…) se habían presentado cinco o seis proyectos de ley en el Congreso de la República y todos fracasaron. Habían fracasado claramente por que a pesar de ser un Estado laico, la Iglesia Católica sigue teniendo mucho poder dentro del contexto colombiano. (…) me encontré con muchos políticos que me decían que estaban contentos que el tema estuvieran en la Corte porque ellos podían estar de acuerdo, pero no podrían votar a favor en el Congreso, por que si lo hacían la Iglesia Católica va a los pueblitos donde los eligen y los domingos hacen homilías o sermones en contra y se les acaban los votos.

“En Colombia tenemos un sistema constitucional que facilita bastante este proceso, porque cualquier ciudadano o ciudadana puede presentar la demanda de inconstitucionalidad directamente frente a la Corte Constitucional. (…) en Colombia la Constitución Nacional incorpora los Tratados de Derechos Humanos que han sido ratificados”.

(Los tratados) “de manera expresa dicen: ‘nos preocupa mucho que el aborto sigue siendo penalizado en todos los casos, le recomendamos al país revisar sus normas sobre abortos…

“Como aporte, le llamo la atención sobre la existencia de estas Cortes Internacionales que últimamente se ha mostrado abiertas a la recepción de este tipo de casos (…) las posibilidades de que la decisión sea favorable son altísimas”…

Cambio de los actores

“Obviamente como el debate era originalmente religioso, los periodistas a las primeras personas a las que iban a entrevistar cuando había algún debate o alguna noticia era a representantes de la Iglesia Católica. Era la fuente principal para los periodistas.

Logramos que eso cambiara diversificando, democratizando los actores. Obviamente cuando hablamos del aborto como un tema de salud pública, los expertos en salud pública tienen cosas importantes que decir. Los médicos, los grupos feministas, aunque a veces tienen posturas igual de radicales que la Iglesia. En este caso, yo adopté una posición moderada, en donde simplemente pedía la despenalización del aborto en los casos más extremos, donde estaba en riesgo la vida o la salud física y mental de la mujer por casos de violación, incesto o cuando hay malformaciones fetales graves.

“Enseguida todos los grupos que mujeres feministas salieron diciendo que lo que se necesitaba era la despenalización total. Esto posibilitó que yo pudiera seducir a este sector de la población que está en la mitad. Que no está casado con ninguno de los dos extremos. A través de un debate que no fuera apasionado sino muy racional, muy sentado, muy moderado, con argumentos, se logró seducir a la mayoría de la sociedad”.

Estadísticas

“Cuando presentamos la demanda en abril de 2005, el 85% de la población colombiana estaba en contra de cualquier tipo de despenalización. En marzo de 2006, antes de que la decisión final saliera, ya teníamos el 55% de la población a favor de la despenalización parcial del aborto, en los términos en que yo había solicitado a la Corte.

“De repente se volvió ‘el tema más importante en el que todo el mundo tenía que hablar’. A favor o en contra.

“Por primera vez se volvió tan importante, que pasó a ser políticamente incorrecto no apoyar”.

Por su parte, el Episcopado colombiano tuvo una reacción de aparente desconcierto: algunos prelados tuvieron reacciones enérgicas, pero fueron desautorizados por otros que no deseaban que hubiese polémica; otros hablaron de excomunión de los abortistas, pero nadie llegó a formularla; otros convocaron a manifestaciones improvisadas, que resultaron un fracaso; y la mayor parte se quedó callada. Y si en algo coincidieron los Pastores fue en consentir en que la polémica se situase en el aspecto jurídico, y no en el religioso y moral, con lo cual perdieron casi toda la fuerza de los argumentos y mucha de la influencia movilizadora sobre el pueblo católico.

Esta fue una dura lección para los demás países del Continente: es fundamental nunca olvidar ni omitir las razones fundadas en la Fe para la defensa de la Moral.

Nota:
1. Auditorium de la Cámara de Diputados – Congreso Nacional, Riobamba, Capital. 3 y 4 de Agosto de 2006.
Panel “Diferentes estrategias para el acceso al aborto legal, seguro y gratuito”. Ponencia de Mónica Roa.

 

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29/07/2014 | Por | Categoría: Aborto
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