Pintando el alma humana sin deformaciones
18/03/2025 | Por Acción Familia
Para retratar el alma humana en lo que tiene de más íntimo, vivo y sutil, el artista no necesita recurrir a deformaciones que degradan la propia naturaleza humana.

Para retratar el alma humana en lo que tiene de más íntimo, vivo y sutil, el artista no necesita recurrir a deformaciones que degradan la propia naturaleza humana.

La inocencia y el sentido común, que generalmente van juntos, descubren a los hombres de hoy verdades que las modas imperantes no les permiten ver. Es lo que nos relata la anécdota siguiente.
El mandamiento bíblico «No matarás» 1 es el garante del principio según el cual la vida humana inocente es un bien sagrado. Tuvimos que llegar al siglo XXI para presenciar un aplastante y general desvanecimiento de un principio tan evidente.

Desde los años 60, las modas han tendido cada vez más hacia la vulgaridad. Es una vulgaridad que pisotea el buen gusto y el decoro, que refleja una mentalidad contraria a todo orden y disciplina así como a toda prohibición, ya sea moral, estética o social, y que en última instancia, sugiere una completa “liberación” de las normas de comportamiento.

Si se observa el universo, no hay un ser que sea igual a otro. Los seres, aún los de la misma especie, son todos diferentes. Esta desigualdad entre los seres humanos debe ser justa y proporcional.

Los “moderados”, miran el día de hoy, y no quieren ver el día de mañana. A cada nueva osadía se estremecen un poco, y se adaptan enseguida, formando la convicción de las cosas no irán más lejos

La regla de esta sociedad tiene, de acuerdo con la ley natural, su fundamento en la unión indisoluble del hombre y la mujer, y su complementariedad en los deberes y derechos de los padres e hijos, de los señores y de los servidores mutuamente.

En lugar de responsabilidad personal, ahora tenemos una regulación cada vez mayor de la conducta por parte de los gobiernos.

Enseñar a enfrentar las dificultades hace a los hombres de carácter. Los niños mimados se transforman en adultos débiles. Una educación hiperprotectora produce desastrosos efectos en los niños

El ideal de la familia numerosa ha ido desapareciendo de nuestra sociedad, hasta el punto de generar un rechazo social contra quienes aún lo siguen. La mentalidad abortista ha constituido un monstruoso paso adelante en la creciente búsqueda del bienestar y de los placeres puramente materiales.