Las tres fases de la Revolución
27/01/2026 | Por Acción Familia
La explosión protestante, la Revolución Francesa y la Revolución Comunista constituyen tres fases de un movimiento inmenso: uno por su espíritu, por sus objetivos y por sus métodos.

La explosión protestante, la Revolución Francesa y la Revolución Comunista constituyen tres fases de un movimiento inmenso: uno por su espíritu, por sus objetivos y por sus métodos.

Para tener derecho de ciudadanía en ciertos ambientes, hay hombres que trabajan hasta matarse con infartos cardíacos; señoras que ayunan como ascetas de la Tebaida. Para perder una «ciudadanía» de tal «valor», sólo por amor a los principios, ¡es necesario realmente amar mucho los principios!

La sociedad impone un gran valor a la singularidad del sujeto, a su libertad, a su autonomía. Pero, ¿le ofrece la posibilidad de realizarse, de ser él mismo, de conocerse? Algunas propagandas nos asaltan todos los días para ofrecernos productos que nos permiten conocer en poco tiempo lo que ocurre en cualquier parte del mundo.
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«Me encanta la vulgaridad. El buen gusto es la muerte, la vulgaridad es la vida. « [1] Estas palabras de la diseñadora inglesa de moda Mary Quant, que se hizo famosa por la invención de la minifalda y los shorts, ponen de manifiesto uno de los más importantes aspectos, aunque rara vez señalado, de la
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El socialismo ataca a la familia en tres frentes simultáneos, que se apoyan mutuamente: el jurídico‒institucional, el educativo, y el de las costumbres. El socialismo tiene en vista producir un cambio fundamental e irreversible en el hombre y en la sociedad, de acuerdo con una concepción filosófica radicalmente atea, igualitaria y libertaria.

Las feministas de hoy pretenden reivindicar los llamados «derechos de la mujer» que le quitan su característica delicadeza y las transforman en una especie de virago. En cambio, la Civilización Cristiana supo honrarla en un alto grado. El sentido caballeresco del hombre lo llevó a tratar el sexo femenino casi como si fuera una clase
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En el artículo titulado «¡Basta de eso! No fuimos creados todos iguales!», la Capitán defiende que la anatomía femenina no es capaz de resistir a las asperezas de la larga carrera militar que supone operaciones de infantería.

Para Karl Marx sólo la implantación de la igualdad completa, haría posible la desaparición de la concepción religiosa del mundo.

Una mujer fuerte y delicada en una ruda profesión con discreta elegancia, decencia y recato ‒sin nada de mojigatería‒ mejor ni les hablo pues creo que podría sacarles los colores a muchas de nuestras conciudadanas.

En un pasado, no tan remoto, las verdaderas élites daban a toda la sociedad ejemplo de elevación y de dedicación al bien común. El Papa Pío XII muestra su carácter paternal como fruto de la formación católica.