La contemplación en la vida diaria
21/01/2026 | Por Acción Familia
La contemplación es algo mucho más fácil y natural de lo que se imagina, incluso para el hombre más disipado: él contempla continua y activamente.

La contemplación es algo mucho más fácil y natural de lo que se imagina, incluso para el hombre más disipado: él contempla continua y activamente.

La distensión de los placeres castos y tranquilos del hogar, o de una vida razonable, temperante, tranquila, parecen a los viciados en las excitaciones de las grandes ciudades algo de un tedio insoportable.

La amistad del hombre virtuoso hacia sí mismo presenta todas las características de la amistad perfecta. Por el contrario, la vida del malvado o del hombre desordenado, es agitado constantemente entre la razón y los deseos.

Existe algo que nunca decepciona. Es el amor materno. Si así es o debe ser la madre, entonces Nuestra Señora que es Madre de Nuestro Señor Jesucristo, Madre de todos los hombres, y Madre de todas las madres, tiene esa disposición materna elevada a un grado inimaginable.

Le ofrecemos un breve video, basado en un artículo de Plinio Corrêa de Oliveira, que ilustra de modo elocuente la estrecha relación que existe entre orden y tranquilidad y, por otra parte, entre agitación y desorden.

Nada es más difícil para el hombre contemporáneo que reposar, y sobre todo reposar bien. Reposo significa, antes que nada distensión del espíritu. Y todas las diversiones modernas tienden constantemente a provocar en nosotros una excitación. Tanto el hombre moderno no sabe más distraerse sin excitarse, sin embargo no es posible conciliar el reposo con la excitación.

Autoridad, fuerza y delicadeza: En la fotografía podemos ver estos tres bellos elementos desiguales, jerárquicos y complementarios. Las diversas responsabilidades y distintos papeles deben armonizarse en una sociedad sana, sin querer una igualdad utópica

El caballero es un guerrero leal. Es leal incluso con sus adversarios. En las disputas internas entre las diversas facciones de los musulmanes, le pedían que fuera su árbitro. ¡Así se es un caballero!

La cortesía es un magnífico fruto del respeto mutuo y de la caridad cristiana. Gentilezas que van más allá de las reglas de educación parecen cada vez más raras en el día a día. ¿Hay modo de recuperarlas?

Eran los tiempos en que las personas paseaban con calma; conversaban con amenidad; se saludaban sin prisa, incluso tenían distancia psíquica para sentarse unos minutos en un banco y poder estar tranquilos, a solas consigo mismos.