Cómo la Virgen trata a las almas elegidas
20/02/2025 | Por Acción Familia
En dos años, la Virgen elevó a los dos hermanos – Francisco y Jacinta – hasta las más altas cumbres de la santidad cristiana. Así la Virgen trata a las almas elegidas

En dos años, la Virgen elevó a los dos hermanos – Francisco y Jacinta – hasta las más altas cumbres de la santidad cristiana. Así la Virgen trata a las almas elegidas

En lugar de responsabilidad personal, ahora tenemos una regulación cada vez mayor de la conducta por parte de los gobiernos.

Enseñar a enfrentar las dificultades hace a los hombres de carácter. Los niños mimados se transforman en adultos débiles. Una educación hiperprotectora produce desastrosos efectos en los niños

En el corazón de las sociedades contemporáneas, agitadas, ruidosas y caóticas, se va formando una zona de desinterés. Una zona inmensa, que ya apartó de las urnas a una impresionante masa de electores. Desinterés silencioso, que revela su fuerza ¿Cuál es la causa de este fenómeno?

Nuestra época se avergüenza de la vejez. Este sentimiento está tan radicado que, incluso lo que se relaciona de lejos con ella, desagrada.
Así, en la medida de lo posible, se evita hasta parecer tener edad madura. Todo el mundo quiere parecer joven. Y no son raros los que buscan parecer jovencitos.

Debemos volver a ver la vida a la luz de su finalidad última, de modo que encontremos lo divino en lo material, lo eterno en lo temporal, la santidad en todo, excepto en el pecado.

«¡Viva Cristo, Rey!». Tal era el grito que en los años 20 abría las puertas del Cielo y de la gloria eterna a muchos de los mártires durante la resistencia católica en México.

El principal elemento de cualquier ambiente es el hombre. Sus ideas o sus actos son fáciles de ver. Lo que podríamos llamar los imponderables de la apariencia humana: el aspecto, la actitud, la mirada, son su aspecto más rico

La sociedad laica es la consecuencia lógica de una sociedad predominantemente materialista.
En ella existe una curiosa forma de ateísmo que afirma que es imposible tener certeza de la existencia de Dios y, en consecuencia, que el hombre debe actuar en el ámbito temporal como si Dios no existiera

San Buenaventura dice que: «el universo es la escala por la cual ascendemos hasta el Creador». Y agrega: «la creación del mundo es como un libro, en el cual resplandece, se representa y se lee a la Trinidad Creadora en tres grados de expresión, a saber: como vestigio, como imagen y como semejanza».