El problema de los cuatro hermanos
03/08/2026 | Por Acción Familia
¿La verdadera fraternidad resulta de una igualdad completa? ¿O más bien de una igualdad fundamental templada por una escala de valores diversificados y jerarquizados?

¿La verdadera fraternidad resulta de una igualdad completa? ¿O más bien de una igualdad fundamental templada por una escala de valores diversificados y jerarquizados?

San Ignacio quiso fundar una Orden de Caballería, una Orden de batalla, lucha, guerra. Pero entendiendo que esta Orden debería luchar exclusivamente por la Iglesia, exclusivamente por los valores espirituales; dejar de lado cualquier preocupación de ser un personaje humano o temporal.

Existe una piedad deformada para la cual el santo es una persona que cumplió a duras penas, con el catecismo, como quien bebe un remedio amargo, con el cual no tiene afinidad ninguna.

¿Ponemos en nuestras oraciones una confianza extrema, algo del absolutismo del niño que solicita a su madre un objeto que desea con empeño; o el de esos pequeños mendigos que nos persiguen y a fuerza de importunidad son atendidos?

El Evangelio recomienda el desapego de los bienes de la tierra. Ese desapego no significa que el hombre deba evitar su uso, sino solamente que debe usarlos con superioridad, fuerza de alma y templanza cristiana, y no dejarse esclavizar por ellos. El mal entendido sobre el desapego de los bienes de la tierra ¿Qué piensa
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La propiedad privada se presenta cada vez más, en esta época de hipertrofiada preocupación por lo social, como un privilegio desagradable y anacrónico al que sólo unos pocos egoístas, insensibles a la miseria que les rodea, se han adherido obstinadamente.

A los plebeyos retirados en el Monte Sagrado, el patricio Menenius Agrippa relata el apólogo siguiente: “En los tiempos en que no reinaba todavía la armonía en el cuerpo humano, y donde cada miembro tenía su libre acción, todas las partes del cuerpo se indignaron de que todos sus esfuerzos no condujesen sino a satisfacer
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Según San Buenaventura, existe una semejanza entre el Creador y la criatura. Es esta similitud la que nos permite elevarnos hasta Dios por medio de las criaturas, y es en este gran anhelo de elevación que se debe encontrar el lugar del arte

Fe y recomposición moral de las élites: la solución para el gravísimo problema de la corrupción que se extiende, dejando al país en una dramática situación y al pueblo escandalizado.

El Estado existe para salvaguardar el orden general, permitiendo a los organismos intermedios de la familia, la comunidad y la región que se desarrollen libres de su control. Una Constitución que no tome en cuenta los valores cristianos de la sociedad camina hacia un Estado omnipotente y una tiranía.