Las tres fases de la Revolución
27/01/2026 | Por Acción Familia
La explosión protestante, la Revolución Francesa y la Revolución Comunista constituyen tres fases de un movimiento inmenso: uno por su espíritu, por sus objetivos y por sus métodos.

La explosión protestante, la Revolución Francesa y la Revolución Comunista constituyen tres fases de un movimiento inmenso: uno por su espíritu, por sus objetivos y por sus métodos.

El sufrimiento existe. Pero es un don admirable de Dios para que el hombre, auxiliado por la gracia, temple y eleve su personalidad.

En la célebre película «El Festín de Babette», que presenta una magnífica cena del siglo XIX, con sabrosas viandas francesas, encontramos un incentivo para la buena costumbre de las comidas en Familia Una realización cinematográfica de contenido bastante útil y formativo, al lado de millares de obras perversas, es “El Festín de Babette”. El personaje
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En el origen de las grandes civilizaciones siempre nos deparamos con una familia o grupo de familias que han tenido un desarrollo de acuerdo con el orden natural.

En el período llamado de la «Belle Époque», junto con el gusto de la elegancia, se estimaban las buenas maneras. La conversación era elevada a la categoría de un arte. Hoy, bajo el falso ideal de estar «relajado», la vulgaridad impone su dictadura.

Los ambientes, las músicas, los objetos, y en general todo cuanto nos rodea, son susceptibles de ser penetrados por los más altos principios de la filosofía y de la religión, influyendo a fondo en las mentalidades.

El hombre comprendió que todas las cosas deben dirigirse a Dios como a su fin para que habiendo salido de Él, a Él volvamos algún día. De este principio y fundamento surgió renovada la conciencia de la dignidad humana, y los corazones recibieron el sentimiento de la fraternal caridad de todos.

El hábitat natural del hombre es la sociedad temporal. Sería sorprendente que el hombre fuese puesto en la sociedad temporal y que ésta no tuviese una relación con la salvación de las almas.

El fenómeno de la globalización torna uniforme la cultura, haciendo desaparecer las tradiciones, los comportamientos sociales y la propia culinaria local

El arte cristiano debe reflejar de modo digno y apropiado el espíritu de los Evangelios y de la Iglesia al ilustrar sus escenas o personajes. ¿Cuál de los cuadros que reproducimos cumple con este cometido? Haga el lector un ejercicio de imaginación, y suponga que le sea posible regresar a los tiempos de Cristo, y
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