¿Cómo podemos amar a Dios si no lo vemos?
29/06/2024 | Por Acción Familia
San Buenaventura enseña que el hombre es imagen de Dios y que las demás criaturas son «vestigios» de Dios. Así, La contemplación de las criaturas nos eleva a Dios

San Buenaventura enseña que el hombre es imagen de Dios y que las demás criaturas son «vestigios» de Dios. Así, La contemplación de las criaturas nos eleva a Dios

El mismo Dios que se encarnó, que sufrió esa terrible muerte y que pide que tengamos presentes aquellos dolores continuamente en el espíritu, es el Dios que creó a las ardillas para que sonriamos.

Una perspectiva fascinante sobre el significado espiritual y emocional de la comida, que invita al lector a reflexionar sobre su propia relación con la alimentación y los símbolos que esta conlleva.

Vivimos en un mundo donde se nos ha acostumbrado a la cultura de lo desechable. La mediocridad nos rodea y la vulgaridad nos invade. La “cultura” de lo desechable también entró en las relaciones humanas. A veces, cuando realizamos un trabajo arduo, tenemos en medio del mismo gratas sorpresas. Días atrás me encontraba haciendo una
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Antiguamente, la vinculación de la familia a una misma profesión tradicional, formaba verdaderas dinastías de soldados, de parlamentarios, de comerciantes, de artesanos o de simples campesinos.

Presentamos dos personajes, en los extremos más agudos de nuestra realidad social del Chile de ayer, para analizar y comparar fisonomías de realizaciones humanas..
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Modesto soldado, elevado a una situación que es la miniatura de un Rey; beneficiario feliz de una civilización que fue otrora católica, y en cuya alma está el instinto de elevar y engrandecer todo.

Todos los años se viven en Valparaíso durante el 21 de mayo los tradicionales festejos con los que recordamos el Combate Naval de Iquique. Esas celebraciones contribuyen a aumentar en todos los chilenos la estima que debemos tener a los héroes de nuestra Historia, lo que es especialmente importante cuando se tiene en vista la formación
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El liberalismo secularizó y desacralizó la sociedad al instaurar la ficción de vivir en un mundo sin Dios. Creó un sistema práctico y amoral, que simultáneamente vivía del orden y los frutos de la civilización cristiana, y al mismo tiempo lo socavaba. Su crisis levanta la alternativa: más liberalismo o civilización cristiana.

«Al igual que el hijo pródigo, nuestro primer paso debe ser darnos cuenta de que estábamos equivocados. Nuestro error no fue que disfrutáramos de la enorme abundancia de nuestra gran tierra, sino más bien nuestro abandono de la templanza».