Frases célebres de Plinio Corrêa de Oliveira
23/03/2026 | Por Acción Familia
Un breve paseo por el pensamiento de un gran hombre: Plinio Corrêa de Oliveira. Una galería de pensamientos escogidos, para los que les gusta pensar

Un breve paseo por el pensamiento de un gran hombre: Plinio Corrêa de Oliveira. Una galería de pensamientos escogidos, para los que les gusta pensar

San Atanasio de Alejandría fue un enemigo acérrimo de la herejía arriana, que negaba la divinidad Jesucristo. Esta herejía inficionó a gran parte de los Obispos y se extendió por toda la cristiandad.

Cuando el Estado se niega a dar a Dios lo que es de Dios, niega, por una consecuencia necesaria, dar a los ciudadanos lo que tienen derecho como hombres; porque los verdaderos derechos del hombre nacen precisamente de sus deberes hacia Dios.

Es peor y más grave el error de aquellos que se engañan pensando que lograrán una paz efímera complaciendo al mundo “en donde domina enteramente el demonio” (1 Jn 5, 19) como si fuera posible la armonía entre la luz y las tinieblas, entre Cristo y el demonio. Están pues muy equivocados los que creen
(siga leyendo)

El Papa Pío IX tenía fama de ser un hombre culto y liberal. Después de perder los Estados Pontificios y la sangrienta invasión de Roma, comprendió el odio revolucionario contra la Iglesia y condenó los errores liberales.

El mundo de hoy, la familia, y particularmente nuestro País, necesitan urgentemente la paz. Esto que parece imposible de alcanzar, lo ofreció la Santísima Virgen en Fátima si atendemos a sus pedidos.

La Santísima Virgen fue colocada muy por encima de todos los ángeles y santos, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestando tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.

El Estado debería cumplir con lo que esencialmente es su primer deber según el plano de Dios Creador y Salvador, es decir, garantizar absolutamente los valores que aseguran el orden, la dignidad humana, la salud y la felicidad de la familia.

Circula con cierta frecuencia una teoría extravagante: toda ideología, cuando se la contraría frontalmente, se desarrolla. Por eso, cuando queremos luchar contra una idea, contra actos vandálicos o blasfemos, no debemos atacarlos de frente.

“Todo cuanto contribuye al esplendor de la vida social, todo cuanto resalta sus aspectos jubilosos o solemnes, todo cuanto hace resplandecer en las cosas materiales la perennidad y la nobleza del espíritu, merece ser respetado y apreciado».