El problema de los cuatro hermanos
03/08/2026 | Por Acción Familia
¿La verdadera fraternidad resulta de una igualdad completa? ¿O más bien de una igualdad fundamental templada por una escala de valores diversificados y jerarquizados?

¿La verdadera fraternidad resulta de una igualdad completa? ¿O más bien de una igualdad fundamental templada por una escala de valores diversificados y jerarquizados?

Nuestros hábitos se van tornando primitivos de modo creciente: en las maneras, en la vestimenta, en la conversación. El predominio de lo espontáneo dejó de lado la inteligencia y la delicadeza

Un cuento que ilustra bien, como los lobos siempre serán lobos y que las ovejas deberán cuidarse siempre de ellos.

¿Todavía hay un lugar en la familia para el arte perdido de contar historias? Si se quiere restablecer los lazos familiares, debemos hacer algo más que criticar la tecnología. Necesitamos algo que la reemplace.

La propiedad privada se presenta cada vez más, en esta época de hipertrofiada preocupación por lo social, como un privilegio desagradable y anacrónico al que sólo unos pocos egoístas, insensibles a la miseria que les rodea, se han adherido obstinadamente.

A los plebeyos retirados en el Monte Sagrado, el patricio Menenius Agrippa relata el apólogo siguiente: “En los tiempos en que no reinaba todavía la armonía en el cuerpo humano, y donde cada miembro tenía su libre acción, todas las partes del cuerpo se indignaron de que todos sus esfuerzos no condujesen sino a satisfacer
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Fe y recomposición moral de las élites: la solución para el gravísimo problema de la corrupción que se extiende, dejando al país en una dramática situación y al pueblo escandalizado.

El Estado existe para salvaguardar el orden general, permitiendo a los organismos intermedios de la familia, la comunidad y la región que se desarrollen libres de su control. Una Constitución que no tome en cuenta los valores cristianos de la sociedad camina hacia un Estado omnipotente y una tiranía.

Se trata de soldados cobardes que deponen las armas ante la simple presencia del enemigo, o de traidores que pretenden a toda costa hacer las paces con los opositores, a saber, con el enemigo irreconciliable de Dios y de los hombres

Todas las épocas de decadencia presentan síntomas análogos. Digo análogos, porque ellos pueden tener una mayor o menor intensidad. A mayor decadencia, más agudos son los síntomas. Es así que este texto, escrito en 1850, puede ser aplicado con mayor propiedad a nuestra época. ¡Civilización! una gran palabra de la que se abusa, y cuyo
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