Entre el 8 y el 12, un celestial recorrido (Video)
10/09/2025 | Por Acción Familia
El día 8 celebramos el Nacimiento de la Santísima Virgen, y el día 12 su Dulce y Santísimo Nombre

El día 8 celebramos el Nacimiento de la Santísima Virgen, y el día 12 su Dulce y Santísimo Nombre

El 8 de Septiembre se celebra la fiesta del nacimiento de la Virgen María, «promesa infalible de redención y vida para el mundo»: así se refiere el padre jesuita Tomás Morales a la llegada al mundo de la Madre de Dios. Ofrecemos un extracto de sus palabras, sobre esta fiesta. Tres sentimientos llenan hoy nuestro
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María es la Reina del Cielo y de la tierra por gracia, como Cristo es su Rey por naturaleza y por conquista. El reino de la Virgen María está principalmente en el interior del hombre, es decir, en su alma, de modo que podemos llamarla con los Santos: Reina de los corazones.

El dogma de la Asunción de Nuestra Señora fue ardientemente deseado por las almas católicas del mundo entero. Este es una afirmación más a respecto de la Madre de Dios que la coloca completamente fuera de paralelo con cualquier otra mera criatura y justifica el culto de hiperdulía que la Iglesia le tributa.

Quisiéramos no sólo reclinar la cabeza sobre el Corazón Inmaculado de nuestra Madre del Cielo, sino poder establecer allá dentro nuestra morada para que, iluminados por esa luz, virginizados en esa pureza e inflamados en las llamas de esa caridad, todo lo que dijéramos fueran palabras de luz y fuego brotando de la abundancia de ese Corazón inefable.

En la última aparición de la Virgen en Fátima, Ella vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó a sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que, los que se consagraran a Ella, lo usaran como signo de dicha consagración.

«Al decir estas palabras -a favor de los pecadores, reparación, etc., narra Lucía- Nuestra Señora abrió las manos como en los dos meses anteriores» y vimos una especie de mar de fuego y sumergidos en ese fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras, con forma humana».

«La verdadera directora espiritual de Jacinta, Francisco y Lucía fue esencialmente la Virgen”, escribe el P. Demarchi. Por intercesión de Francisco y Jacinta, podamos decir a la Virgen: Venga a nosotros vuestro Reino, Oh Señora, pero que este vuestro Reino venga con urgencia”.

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro una ayuda ininterrumpida, que nunca se detiene, que nunca cesa. Nunca, significa en ningún minuto; nunca significa en ningún lugar; nunca significa en ningún caso.

Sobre la fiesta de Corpus Christi me gustaría mostrarles algo al respecto de la razón por la cual esa fiesta fue instituida. Ustedes saben que los protestantes, herejes, negaron y niegan la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento. Ese fue uno de los mayores escándalos ocurridos en la Iglesia en el
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