Patriotismo virtuoso y verdadero
18/09/2024 | Por Acción Familia
La mentalidad nacional inspira la formación de símbolos, costumbres, artes, etc., en los cuales ella se expresa, se define y se afirma; se contempla a sí misma y se fortifica.

La mentalidad nacional inspira la formación de símbolos, costumbres, artes, etc., en los cuales ella se expresa, se define y se afirma; se contempla a sí misma y se fortifica.

Un homenaje a la Reina que se sacrificó viviendo a la altura de la dignidad y majestad de su cargo. Llenó su reinado de belleza y estabilidad. Hasta los últimos días de su vida, cumplió sus deberes con conmovedora abnegación, solicitud y cariño.

Si hoy en día, todos los hombres practicasen la ley de Dios, ¿no se resolverían rápidamente todos los problemas políticos, económicos, sociales, que nos atormentan?

En la mentalidad de aquellas épocas,lo civil y lo religioso estaban íntimamente unidos. No extraña que pudieran encontrar en un ambiente así un verdadero reposo tranquilo, sólido, alegre, en definitiva reposo auténtico.

¿Por qué Dios permite que pasen por dificultades y derrotas quienes hacen todo para mantener la fidelidad a sus enseñanzas? ¿Por qué no les concede de inmediato la victoria?

Cuide a sus hijos; enséñeles a reflexionar antes de hablar; a hablar con claridad; a expresarse con palabras adecuadas. Ud. así habrá contribuido, no sólo para formar bien a su hijo, sino al enriquecimiento de toda la sociedad.

En los cuadros comentados se reflejan dos concepciones de la vida del campo y de la misma vida: de la obra prima de Millet se eleva una oración, de la pesadilla de Yves Alix se desprende un mal aliento de revolución.

En un mundo cada vez más desarraigado y egoísta, registrar recuerdos de familiares, como las anécdotas de una abuela, se vuelve una forma valiosa de preservar la memoria y la identidad familiar. Este acto, reminiscentemente similar al antiguo «libro de familia», permite mantener vivas las tradiciones y conectar generaciones, ofreciendo un contrapeso a la despersonalización y la rápida evolución tecnológica.

La necesidad de defender la Tradición y la Familia es generalmente bien comprendida. Pero una intensa propaganda revolucionaria, que viene al menos desde Jean Jacques Rousseau y de Proudhon -«la propiedad, es el robo»-, ha creado incluso entre los no comunistas, y en un gran número de católicos, un cierto cargo de conciencia con relación
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G. Lenotre, en su encantador libro «Gens de la Vieille France» (Gente de la Francia antigua), nos hace respirar los perfumes de la vida natural y civilizada de antaño. Así podremos descansar nuestro espíritu, agobiado por tantas preocupaciones.