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La Redención, eje de la Historia

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Nuestro Señor Jesucristo trajo la Redención del género humano de las tinieblas del pecado y de la muerte
Giovanni di Paolo, Adoración de los Reyes Magos (detalle)

Se acercan las entrañables fiestas del año en que nos disponemos a conmemorar el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, que trajo la Redención del género humano de las tinieblas del pecado y de la muerte.

Además de la incalculable gloria que tuvo para Dios con el sacrificio de su Hijo, se manifestaron de modo especial su infinita grandeza, generosidad y bondad. Es también interesante considerar el alcance maravilloso que la Redención tuvo para transformar al hombre y al mundo.

Sobre este asunto, encontramos algunas certeras reflexiones en un artículo escrito por Plinio Corrêa de Oliveira.

La transformación del hombre y de las instituciones

“La Encarnación de Nuestro Señor y su Nacimiento son acontecimientos de los cuales derivarían los más notables hechos de la Historia del mundo.

San Luis fruto indigne de la preciosísima sangre de Nuestro Señor Jesucristo
San Luis, Rey de Francia, fue una de las joyas conquistada por la preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

La Redención de la humanidad, que es el hecho central de toda nuestra Historia, determinó la caída del paganismo, el aparecimiento y el triunfo de la Iglesia Católica, la implantación de una civilización basada en concepciones completamente nuevas de la familia, del Estado, del individuo y de la Religión, que fueron los hechos iniciales y la causa del gran progreso que hoy admiramos.

La familia pagana, transformada y sobrenaturalizada por el contacto con los Sacramentos de la Iglesia, se transformó en foco admirable de perfección espiritual, y en escuela austera de disciplina de los instintos inferiores.

La sociedad necesita cultivar verdaderas élites

El Estado pagano, transformado en su base por el Catolicismo, dejó de ser privilegio de plutócratas o demagogos, para ser antes que nada un admirable medio de distribución equitativa de la justicia y protección a todos los individuos.

La caballería medieval, fruto de la civilización cristiana
La caballería, con sus nociones de honra, lealtad y protección al débil

El individuo, que en el paganismo era presa de sus pasiones, vio abrirse delante de sí el admirable ideal de perfección espiritual predicado por el Hombre-Dios; y el hombre medieval, descendiente de los sibaritas de la Antigüedad, se transformó en el cruzado, en el asceta o en el filósofo cristiano.

La Religión, en fin, consiguió traer al mundo, con sus Sacramentos, con la gracia de que es vehículo, y con el admirable apostolado jerárquico de la Iglesia, una continuidad de acción santificadora que ha sido la columna de la civilización, y que es aún hoy el único obstáculo contra la acción invasora del comunismo, como lo fue contra las invasiones bárbaras o musulmanas.

“Todos estos acontecimientos gloriosos tuvieron su origen en la Redención”.

Plinio Corrêa de Oliveira

Extraído de: “Ideal Mariano” en “O Legionario”, São Paulo, Nº 116, 26-3-1933.





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13/12/2020 | Por | Categoría: Formación Católica
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