Mártires Cristeros: Luis Segura Vilches
18/01/2025 | Por Acción Familia
«¡Viva Cristo, Rey!». Tal era el grito que en los años 20 abría las puertas del Cielo y de la gloria eterna a muchos de los mártires durante la resistencia católica en México.

«¡Viva Cristo, Rey!». Tal era el grito que en los años 20 abría las puertas del Cielo y de la gloria eterna a muchos de los mártires durante la resistencia católica en México.

Se intenta el regreso (o antes, el retroceso) a la orgullosa torre de Babel, que de todos los modos el neopaganismo intenta re-erguir. Es la bandera toda tejida de ilusión y de mentira con la que, en todas las épocas, los demagogos intentan arrastrar a las masas insurrectas.

¿Por qué son mártires? Porque fueron exterminados por odio a la fe, por odio a Dios, por odio al Niño que les dio la honra de haber nacido aproximadamente en la misma fecha en que El vino al mundo. Son ellos los Santos Inocentes.
El teórico comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937) desarrolló el concepto de que la toma del poder debe ser precedida por un cambio de la mentalidad de las personas. Con esta nueva visión, los intelectuales se convirtieron en combatientes; la enseñanza se convierte en el arma más importante, y la escuela se torna el campo de batalla.

El presidente de Ecuador, Gabriel García Moreno, fue asesinado por su ardorosa posición católica, por haber restaurado la religión y por haber consagrado su país al Sagrado Corazón de Jesús

Se engaña singularmente quien suponga que la acción de la Iglesia sobre los hombres es meramente individual, y que ella forma sólo personas, y no pueblos, ni culturas, ni civilizaciones.

Nunca podremos deplorar suficientemente este negro y miserable flagelo, que a finales del siglo XVIII, escondido bajo el nombre mentiroso de filosofía, había pervertido las mentes y corrompido la moral y que llenó Francia de asesinatos y ruinas.

Reprobable blasfemia en el comienzo de los Juegos Olímpicos.

Se trata de soldados cobardes que deponen las armas ante la simple presencia del enemigo, o de traidores que pretenden a toda costa hacer las paces con los opositores, a saber, con el enemigo irreconciliable de Dios y de los hombres

En el siglo XVIII los hombres que se consideraban «modernísimos» ya venían con la idea de que era necesario «ceder para no perder» ante la Revolución. Es la misma impiedad expresándose por las mismas formas y buscando acobardar de la misma manera…