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Luto, lucha y oración por Chile

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Los anarco-comunistas destruyendo Chile

Chile enfrenta una batalla por la Civilización contra la anarquía, representada esta última por no más del 1% de la población, que aprovecha la indolencia y la apatía de las mayorías. Luto, lucha y oración son las armas que nos darán la victoria contra esa anarquía.

El mundo acompaña los trágicos acontecimientos de Chile con una actitud que es una mezcla de perplejidad y de indolencia.

La midia, es decir, los grandes medios de comunicación, no paran de decir que estamos ante un furioso estallido social, tan espontáneo como inesperado, por causa de las grandes desigualdades sociales que se viven en esa nación. La avalancha de desinformación y de mentiras en que se ha convertido el ejercicio del periodismo en el siglo XXI, ha hecho que el mundo crea en esa explicación.

¡Nada más falso!  Si fuese verdad que las graves condiciones sociales de una nación producen estos estallidos de violencia, hace mucho que las habríamos visto en Venezuela, en Cuba y en Nicaragua. En esas naciones, presentadas por misma midia como los paraísos socialistas de nuestra época, no solo escasean los alimentos, sino que son estados fallidos económica y políticamente, donde gobiernan dictaduras nefastas que han destruido la empresa privada y han impuesto la miseria general como sistema de vida. Sus gobiernos son dictaduras que violan absolutamente todos los derechos de los ciudadanos, mientras sus corruptos gobernantes se roban todo lo que pueden.

Realmente, ¿qué está ocurriendo en Chile?

Lo que está ocurriendo en Chile es totalmente diferente. Presenciamos una articulación revolucionaria de todas las formas de marxismo, que pretende demoler el Estado, sustituirlo por el caos, e imponer en esa nación una dictadura comunista o anarquista. Es como si de un momento a otro se hubiesen abierto las puertas del infierno y de allí salieran miles de demonios enfurecidos que pretenden destruir todo a su paso.

En casi dos meses de protestas, el zarpazo dado por la articulación internacional de vándalos y terroristas de extrema izquierda, destruyó gran parte de la infraestructura de transporte en el País, desarticuló el tejido empresarial y está arrasando con la confianza de los inversionistas. Así se empobrecen millones de personas en poco tiempo, aniquilando sus fuentes de empleo y de subsistencia. Sin duda, la destrucción producida hasta ahora tardará décadas en recuperarse.

Las iglesia e imágenes religiosas no fueron perdonadas
Los sacrilegios, saqueos e incendios de iglesias han acompañado esta revolución anticristiana
Una revolución al estilo bolchevique

Al mismo tiempo las turbas enfurecidas de encapuchados que reclaman equidad social, en el país de América Latina que más la tiene, saquean e incendian las iglesias.

Al más puro estilo bolchevique de la Revolución Rusa y de la Guerra Civil Española, destruyen y arrojan a las calles las imágenes sagradas de Jesús crucificado y de la Santísima Virgen. Sólo no degüellan curas y obispos, porque en la decadencia moral en que se encuentra una parte considerable del clero y del episcopado chileno, éstos ya no representa a casi nadie, pues se han encargado previamente de la auto-demolición religiosa y moral que precedió a los horrores que estamos viendo.  

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Mientras esto sucede los chilenos de bien se han refugiado en sus casas, paralizados e impotentes, mientras las multitudes vandálicas destruyen todo a su paso.

Un Gobierno paralizado

Y peor aún, por lo general el Gobierno es incapaz de protegerlos, porque no tiene el valor ni la entereza de enfrentar a los demoledores del País con toda la fuerza necesaria, atendiendo el clamor del pueblo chileno.

La torcida interpretación moderna de los derechos humanos protege y encubre a los terroristas, mientras desampara a sus víctimas, que ven cómo se destruye lo que se ha construido durante décadas. Lo que aniquilan estas hordas marxistas con tanto odio, además de ser el patrimonio de la Nación, es la fuente de bienestar y de empleo para todos los chilenos. 

Una policía y un ejército maniatados

En medio de la barbarie, la Policía de Carabineros es limitada por el Gobierno en su capacidad de defensa, el Ejército es impedido de salir a las calles para imponer el orden porque los partidos políticos de izquierda, que han sido indolentes con los delincuentes, vetan que el Gobierno decrete el estado de sitio o de emergencia, y toda acción de la Fuerza Pública es vigilada con lupa para detectar eventuales excesos.

Mientras tanto, los demoledores del País pueden hacer lo que les venga en gana, e incluso atentar contra la vida de policías y ciudadanos. Y en la oscuridad del anonimato, alguien con perversidad e inteligencia dirige e impulsa esta marcha fúnebre, en la cual una nación entera va siendo conducida hacia el cadalso.

El papel de una Asamblea Constituyente

En medio de la confusión reinante, el Presidente Sebastián Piñera, en vez de hacer valer su mandato e imponer el orden utilizando todos los medios lícitos a su alcance, que están legitimados por una coalición mayoritaria de partidos de derecha que lo eligió presidente, se ha  refugiado en la soledad del Palacio de la Moneda, incapaz de controlar la situación. En vez de enfrentar a las minorías violentas que están ejecutando un Golpe de Estado para derribarlo, ya entró en componendas con ellas para entregar el País a las fauces de una Asamblea Constituyente. Lo cual es el primer paso para la demolición de Chile, porque ante la debilidad del Gobierno, la minoría de los revoltosos exigirá cada vez más concesiones, pues lo que pretenden furiosamente es el control absoluto del Estado.

¿Ceder o luchar para no perder?

¡Esa es la estrategia marxista! ¡Eso es lo que quiere y exige la izquierda radical! ¡Y eso es exactamente lo que el débil gobierno de Piñera les ofrece! Actitud que no representa a la verdadera y auténtica derecha que lo eligió, pues el Gobierno prefiere el camino ya conocido de ceder para no perder, en el cual están contenidos todos los preceptos de la entrega y del engaño. Y que lamentablemente puede terminar con la llegada al poder de una minoría radical de izquierda, que sabe perfectamente cómo en muy poco tiempo se puede destruir totalmente a una nación.

El caso de Colombia

Es tan evidente que ésta es la estrategia actual del marxismo, que los mismos principios comenzaron a ser aplicados en Colombia desde el pasado 21 de noviembre. Con la única diferencia de que aquí, donde hay muchísimos más problemas sociales por resolver, la población ya conoce las mentiras de los organizadores de la insurrección y del vandalismo, que son las FARC, el ELN, la Colombia Humana del ex guerrillero Gustavo Petro y la izquierda radical, y siempre los ha rechazado con vehemencia.

Ante esta embestida feroz que busca derribar el orden institucional, la única alternativa de sobrevivencia es no claudicar ante las exigencias de las minorías fanatizadas del marxismo cultural. Y la única forma de evitar que éstas se impongan, es que la población agredida, que construyó estas naciones a base de inmensos esfuerzos y del trabajo constante de muchas generaciones, las defiendan con valor ante los actuales intentos de destrucción promovidos por minorías radicalizadas, exigiendo a nuestros gobernantes el cumplimiento de sus deberes. Anunciar diálogos y atender las pretensiones de terroristas encapuchados es el comienzo de la capitulación.

Es la batalla de la Civilización contra la anarquía, representada esta última por no más del 1% de la población, que aprovecha la indolencia y la apatía de las mayorías que poco o nada hacen para sobrevivir! Luto, lucha y oración son las armas que nos darán la victoria contra la anarquía.

Por: Eugenio Trujillo Villegas – Director: Sociedad Colombiana Tradición y Acción – Diciembre 4 de 2019   –    trujillo.eugenio@gmail.com





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06/12/2019 | Por | Categoría: Revolución Cultural
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