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Me lo contó el río: “Éramos buenos amigos”

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Puente de Cal y Canto, en Santiago de Chile

Este Puente altanero, de algún modo sintetizaba y simbolizaba una parte, y no pequeña, del “alma de la Ciudad” y de su Historia. Y fueron los hombres modernos, ávidos de vulgaridad, que sintiéndose interpelados por su belleza y señorío, decidieron un día buscar pretextos para destruirlo.

Se suele atribuir al Río Mapocho, con sus temibles crecidas, la causa de la destrucción del Puente de Cal y Canto en Santiago.

Un día escuchando los susurros y lamentos del Río, conocí la verdad, escuchando lo que éste me decía:

“Éramos buenos amigos.

“El Puente me desafiaba con su hidalguía noble, y a veces nos peleábamos, no pocas veces le inflingí serios daños. Pero era mi amigo. Yo le admiraba.

“A decir verdad, la admiración era mutua y grande. El admiraba mi fuerza e impetuosidad. Yo en cambio admiraba su elegancia e imponente majestad. Nos peleamos por largos años como buenos amigos, que quieren sacar del otro lo mejor de sí mismos.

“Este Puente altanero, de algún modo sintetizaba y simbolizaba una parte, y no pequeña, del “alma de la Ciudad” y de su Historia. Y fueron los hombres modernos, ávidos de vulgaridad, que sintiéndose interpelados por su belleza y señorío, decidieron un día buscar pretextos para destruirlo.

“¡Que no me culpen a mí entonces, pues éramos buenos amigos…!”

Juan Barandiarán





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06/12/2019 | Por | Categoría: El Chile que supo soñar

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