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La promesa divina y la crisis de la Iglesia

    

Nuestro Señor vela siempre sobre su Iglesia, pero permite que ella sea sacudida por crisis

          

La Iglesia ha pasado incólume a través de muchas tormentas a lo largo de la Historia
Backhuysen – Cristo en la tormenta en el mar de Galilea, Museo de Arte de Indianapolis (detalle)

La Iglesia es a menudo representada como la barca de Pedro navegando en los mares de la Historia.

A veces, los vientos tranquilos inflan sus velas, y ella flota sobre las olas con gracia imponente y serena.

Otras veces, sin embargo, los vientos aúllan, el mar se encrespa con olas espumosas, rayos cruzan los cielos, truenos alarman a los navegantes, y la nave parece naufragar.

Mientras las ráfagas de viento agitan la Barca de Pedro, el Salvador duerme.

Entonces, como los Apóstoles, nosotros clamamos: «Señor, sálvanos porque perecemos».

Despertando, Jesús nos tranquiliza como hizo con ellos: «¿Por qué teméis, hombres de poca fe?». De pie, con voz majestuosa, ordena que cese la tempestad, y el mar se calma. (1)

«Es imposible que no hay escándalos»

Hoy la Iglesia es golpeada por escándalos de abuso sexual encubiertos por autoridades eclesiásticas. Ella está siendo atacada por sus enemigos, mientras que la incertidumbre y la confusión agitan a sus hijos.

Muchos no entienden por qué Nuestro Señor parece dormir o por qué permite que el mal penetre en el santuario.

Esto aparentemente contraría tanto la promesa de indefectibilidad como la santidad de la Esposa Mística de Cristo. La fe de muchos vacila: si la Iglesia no es santa, no puede ser la verdadera Iglesia de Cristo.

Otros reaccionan tratando de reformar la Iglesia, responsabilizando sus dogmas por la crisis y enseñanzas morales y su estructura jerárquica, de institución divina.

Nuestro Señor prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia, (2) y que Él la asistirá hasta el fin de los tiempos. (3) Sin embargo, no prometió que ella no sufriría crisis, escándalos y aparentes colapsos.

Muy por el contrario, las parábolas de Nuestro Señor sobre el Reino de Dios, que es la Iglesia, afirman claramente que el bien y el mal harán parte de ella hasta el fin de los tiempos. Sólo entonces Dios enviará sus ángeles para purificar la Tierra de escándalo. (4)

La vida terrena es un período de prueba. Así, algunos harán el mal y darán escándalo a otros. «Es imposible que no haya escándalos», dijo Nuestro Señor, «¡pero ay de los que dan escándalo!».

San Pablo explica cómo estos escándalos ayudan a purificar nuestra fe: «Es necesario que haya herejías en medio de vosotros, a fin de que entre vosotros sean conocidos aquellos que son de virtud probada”. (5)

Dios permite la tentación, pero siempre nos concede la gracia suficiente para resistir. San Pablo enseña: «Dios es fiel, y no permitirá que seáis tentados más allá de vuestras fuerzas, pero con la tentación os ha de proporcionar también el medio de que os salgáis bien de ella, dándoos el poder para soportarla». (6)

Explicando el episodio de Nuestro Señor durmiendo en la barca, San Juan Crisóstomo dice que la tempestad simboliza las pruebas futuras de la Iglesia, durante las cuales los fieles, los atletas de Cristo, serán fortificados.

El eminente comentador de la Sagrada Escritura Cornelio a Lápide, después de referirse a San Juan Crisóstomo, cita una frase de Séneca, para mostrar que hasta un escritor pagano entendió el provecho espiritual proveniente de la lucha contra la tentación: «La vida sin la tentación es como un mar muerto «. (7)

La Iglesia es la «Casa de Dios», cuya piedra angular es Cristo. (8) «Es la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén» bajada del cielo. (9) Sin embargo, Dios permite la tentación hasta en ese lugar sagrado, de la misma manera que permitió que nuestros primeros padres fueran probados en el Paraíso Terrestre. De ese modo, nuestro amor es purificado de todo apego al consuelo divino y de las preocupaciones humanas.

Notas:

  1. Mt. 8, 25-26
  2. Mt. 16, 17-19
  3. Mt. 28, 18-20
  4. Mt. 13
  5. I Cor. 11, 19
  6. I Cor. 10, 13
  7. Cornélio a Lápide, Commentaria in Scripturam Sacram – Vivès, Paris, 1881, vol. 15, p. 234
  8. I Cor. 3, 9; Mt 21, 42
  9. Apoc. 21, 2

Fuente: I Have Weathered Other Storms – A Response to the Scandals and Democratic Reforms That Theaten the Catholic Church – TFP Committe on American Issues

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30/01/2019 | Por | Categoría: Crisis de la Iglesia
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