Me lo contó el río: «Éramos buenos amigos»

Puente de Cal y Canto, en Santiago de Chile

Se suele atribuir al Río Mapocho, con sus temibles crecidas, la causa de la destrucción del Puente de Cal y Canto en Santiago.

Un día escuchando los susurros y lamentos del Río, conocí la verdad, escuchando lo que éste me decía:

«Éramos buenos amigos.

“El Puente me desafiaba con su hidalguía noble. A veces nos peleábamos; no pocas veces le infligí serios daños. Pero era mi amigo. Yo le admiraba.

“A decir verdad, la admiración era mutua y grande. El admiraba mi fuerza e impetuosidad; yo, en cambio, admiraba su elegancia e imponente majestad.

Nos enfrentamos durante largos años como buenos amigos, que quieren sacar del otro lo mejor de él mismo.

“Este Puente altanero, de algún modo sintetizaba y simbolizaba una parte, y no pequeña, del «alma de la Ciudad» y de su Historia. Y fueron los hombres modernos – ávidos de vulgaridad – que sintiéndose interpelados por su belleza y señorío, decidieron un día buscar pretextos para destruirlo.

“¡Que no me culpen a mí entonces… pues éramos buenos amigos…!»

Juan Barandiarán

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06/12/2025 | Por | Categoría: Ambientes Costumbres, El Chile que supo soñar
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