La Tolerancia: virtud peligrosa
18/04/2025 | Por Acción Familia
Hay casos en que tolerar es un deber, y no tolerar es un mal. Y otros casos en que, por el contrario, tolerar es un mal y no tolerar es un deber.

Hay casos en que tolerar es un deber, y no tolerar es un mal. Y otros casos en que, por el contrario, tolerar es un mal y no tolerar es un deber.

En esos días había vacaciones para los escolares, pero recuerdo que todo cambiaba. Sin embargo, no había un ambiente de vacaciones en la
de Semana Santa. Eran indefectiblemente seguidas en mi familia una serie de devociones, tradiciones y costumbres. Los pequeños, también participábamos de ellas.

La glorificación de Nuestro Señor en el Domingo de Ramos nos recuerda nuestra inconstancia: lo glorificamos y luego lo crucificamos con nuestros pecados o con la aceptación indiferente de la implantación de leyes inicuas en nuestro País.

A lo largo del siglo XIX y gran parte del siglo XX, la política interesó a todos, para saber cómo funciona el espíritu de los demás, no como individuos, sino como colectivo. El siglo XIX y parte del XX fue el período de las reformas políticas. Desde mediados del Siglo XX, el hombre se despolitiza, la sociología pierde interés y el gran problema para él se convierte en la psicología misma: su preocupación por sí mismo se convierte en la nota dominante.

La indolencia, propia de muchos pueblos que vivieron 50 años o más bajo la tiranía comunista, era acentuada por el hecho de que, en ese régimen, todos tenían que trabajar más o menos gratuitamente para el Estado.

La Ventana de Overton es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo.

Son numerosos los que desisten de entender el significado del caótico siglo XX comparado a la majestuosa galería de los siglos que pasaron. ¿Cómo se podrá catalogar el siglo XXI?

Una brillante descripción del castillo japonés de la Garza Blanca y su comparación con los castillos europeos. El castillo japonés es un edificio delicado, noble, propio a un pueblo orientado hacia el sueño. En cambio, el europeo está hecho para la guerra. Reflejan dos mentalidades.

La utopía democrática es la igualdad. La democracia sueña con un Estado social y sólo se preocupa con los individuos, y con los individuos socialmente iguales, sometidos al Estado.
Al comparar los síntomas de ocaso registrados en el libro con los de la sociedad actual, nos encontramos con algunas semejanzas relevantes que he querido compartir con ustedes.