La gloria y la belleza de envejecer
29/05/2025 | Por Acción Familia
Fue a la inteligencia rutilante de lucidez y la voluntad de hierro de Winston Churchill, que un gran pueblo confió la más difícil de las tareas: reerguir un Imperio decadente

Fue a la inteligencia rutilante de lucidez y la voluntad de hierro de Winston Churchill, que un gran pueblo confió la más difícil de las tareas: reerguir un Imperio decadente

La madre ama a su hijo cuando es bueno; no lo ama sin embargo sólo por ser bueno. Lo ama aún cuando es malo. Lo ama simplemente por ser su hijo, carne de su carne y sangre de su sangre. Lo ama generosamente, y hasta sin esperar retribución.

En un artículo publicado en «The Daily Telegraph» el periodista Charles Moore hizo, tiempo atrás, un análisis de las consecuencias a que conduce la nueva super-ideología de nuestro tiempo: la igualdad.

En Lyon, un movimiento entre chefs busca desafiar las tradiciones culinarias con combinaciones audaces de comida popular e inmigrante. Sin embargo, esta «innovación» a menudo resulta en un caos de sabores, mientras que los sabores tradicionales siguen resonando con nostalgia y autenticidad.

“La cuestión homosexual es complicada y difícil, pero no puede encarcelar el pensamiento con leyes sobre la denominada ‘homofobia’ como la del Parlamento italiano, que lo único que hace es criminalizar la crítica intelectual sobre el matrimonio homosexual. Es un nuevo crimen intelectual, ideológico, como fue el anticomunismo durante la Guerra Fría”.

La crisis actual no es solo tecnológica, sino profundamente espiritual, afectando la cultura y las instituciones tradicionales. Para enfrentarla, es necesario comenzar con una transformación interna del hombre, alineada con principios morales y divinos. Las leyes y las estructuras sociales solo serán sostenibles si parten de una renovación del corazón humano. Esta batalla, por tanto, es una lucha por las almas y por el orden que garantiza una verdadera civilización.

Hoy como ayer, una inmensa cantidad de hombres, organizados y actuando en diversos niveles, continúan socavando estos fundamentos: son los que se auto-titulan “liberales”, “generosos”, “tolerantes”, hombres “modernos” y de “espíritu amplio”. Bajo diversos pretextos y sofismas, van llevando a la masa incontable de los “prudentes” a aceptar la construcción paulatina de un mundo sin Dios ni ley.

Sufrimos de un fenómeno social de descomposición de los caracteres y de las instituciones, absolutamente tan vasto, tan profundo, tan violento, cuanto el Imperio en sus últimos días. Apenas agrava esta situación el que nosotros tenemos además las agitaciones sociales, que el Imperio no tenía.

Esta exposición de Plinio Corrêa de Oliveira ilumina uno de los misterios del alma humana: por qué la gente permanece átona frente a la demolición de los valores que aman.

Los ambientes tienen una gran importancia en la formación de los adultos, pues en esta vida el hombre, en todas las edades, tiene que dedicarse al esfuerzo de formarse y reformarse, preparándose así para el Cielo, que es donde cesa nuestra marcha hacia la perfección.