¡Seamos coherentes!
30/04/2025 | Por Acción Familia
Si toleramos la permisividad moral no podremos evitar el aborto y la eutanasia. Es necesario que seamos coherentes en nuestras vidas con nuestra fe y la moral que la Iglesia enseña .

Si toleramos la permisividad moral no podremos evitar el aborto y la eutanasia. Es necesario que seamos coherentes en nuestras vidas con nuestra fe y la moral que la Iglesia enseña .

Cada hombre trae dentro de sí varias hereditariedades. Somos la resultante biológica de un sinnúmero de corrientes de vida que vinieron a tener en nosotros su punto de encuentro.

La utopía democrática es la igualdad. La democracia sueña con un Estado social y sólo se preocupa con los individuos, y con los individuos socialmente iguales, sometidos al Estado.
El mandamiento bíblico «No matarás» 1 es el garante del principio según el cual la vida humana inocente es un bien sagrado. Tuvimos que llegar al siglo XXI para presenciar un aplastante y general desvanecimiento de un principio tan evidente.

La familia: Sus fines esenciales son conservar la especie y asegurar la felicidad de los cónyuges. Ellos se encuentran inscritos, con caracteres indelebles, en los instintos, en las tendencias y en las exigencias de la vida humana.

Si se observa el universo, no hay un ser que sea igual a otro. Los seres, aún los de la misma especie, son todos diferentes. Esta desigualdad entre los seres humanos debe ser justa y proporcional.

Los “moderados”, miran el día de hoy, y no quieren ver el día de mañana. A cada nueva osadía se estremecen un poco, y se adaptan enseguida, formando la convicción de las cosas no irán más lejos

Un personaje representativo de una sociedad puede ser comparado con la campana principal, con la nota más baja, que establece el tono para el resto de campanas secundarias de un carillón y lo mantiene afinado

El ideal de la familia numerosa ha ido desapareciendo de nuestra sociedad, hasta el punto de generar un rechazo social contra quienes aún lo siguen. La mentalidad abortista ha constituido un monstruoso paso adelante en la creciente búsqueda del bienestar y de los placeres puramente materiales.

El falso concepto de la libertad conduce a una esclavitud a los vicios. Concepto verdadero: libertad es el derecho de hacer todo lo que la ley de Dios permite.
Cierta pedagogía autodenominada moderna se equivocó al querer inculcar en los padres de familia una actitud excesivamente indulgente: nunca prohibir, jamás decir no a los impulsos de los hijos.