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Los que luchan y mueren por el bien de todos (Vídeo)

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Existe una incompatibilidad fundamental entre la Revolución y las Fuerzas Armadas. Aquella trabaja para que sean enteramente abolidas. Es lo que hemos visto en el último tiempo en Chile.

Las Fuerzas Armadas y los valores

El uniforme, por su simple presencia, afirma implícitamente la existencia de valores que importan más que la vida y por los cuales se debe morir; lo que es contrario a la mentalidad socialista, toda hecha de horror al riesgo y al dolor, de adoración de la seguridad, y de supremo apego a la vida terrena. También, la existencia de una moral, pues la condición militar está totalmente fundada sobre ideas de honor, de fuerza puesta al servicio del bien y dirigida contra el mal. (Revolución y Contra-Revolución, Cap. XII)

Respecto a la vida militar, uno de los aspectos que nos encanta, es ver hombres que dejan todo y que se ponen fuera de la vida civil con sus prosaísmos, se colocan fuera de esto y viven en común por una especie de circuito entre ellos, una como que lucidísima embriaguez de unos tantos valores metafísicos superiores, que ellos expresan como amor a la Patria.

La concordia perfecta no es de esta tierra

No es de este mundo la concordia sin mancha, la paz perfecta entre todos los hombres, todas las naciones, todas las doctrinas, la felicidad total. En esta tierra de exilio, las carencias, las disensiones, las catástrofes son inevitables. Y en una visión cristiana de la vida, lleva al mismo tiempo, a circunscribirlas en la medida de lo posible, y a resignarse a ellas porque son inevitables

Esta es la dura lección, tan ingrata al neopagano de nuestros días.

Una guerra entre la verdad y el error

La vida de los pueblos, antes que nada es algo grandioso, una trágica e incesante guerra entre la verdad y el error, el bien y el mal, lo bello y lo feo. Batalla esta sin la cual la existencia terrena del hombre, despojada de su significado sobrenatural, perdería su dignidad.

El contra-revolucionario debe lamentar la paz armada, odiar la guerra injusta y deplorar la carrera armamentista de nuestros días.

Como, sin embargo, no tiene la ilusión de que la paz reinará siempre, considera una necesidad de este mundo de exilio la existencia de la clase militar, para la cual pide toda la simpatía, todo el reconocimiento, toda la admiración de que se hacen merecedores quienes tienen la misión de luchar y morir para el bien de todos.

Plinio Corrêa de Oliveira ‒Trechos adaptados





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15/02/2020 | Por | Categoría: Ideal de sociedad
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