La historia de una fotografía.

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Un sacrificio generosamente ofrecido, alegremente aceptado, nítidamente previsto y noblemente soportado hasta el final.

Les contaré algo más de mi amigo Luis del Sagrado Corazón, a propósito de esta fotografía.

Estábamos en el segundo año de la enfermedad de Luis, y solíamos ir con frecuencia a conversar y tomar el aire, en distintas plazas como esta.

En este caso les contaré que conversábamos sentados en el banco, cuando se metió entre nosotros un pintoresco gato de algún vecino. Yo – persona muy de ciudad moderna, y demasiado poco acostumbrada a los animales – casi di un salto para salir rápidamente del banco. Don Luis que me conoce bien se puso a reír, constatando una vez mi falta de familiaridad con los animales. El le hacia alguna caricia al gato, y yo observaba a cierta distancia. Fue así que conocimos a “Coco”, que llevaba un bonito collar con el nombre puesto en él. “Coco”, no fue muy gentil conmigo, pues me tuvo un rato de pie, ocupando él mi sitio y sin hacer ademán de retirarse.

Mientras tanto aproveché para hacer una fotografía que registrara el momento, y curioso… quizá fue la mejor fotografía de toda la enfermedad.

* * *

“¿Por qué me llama tanto la atención esta fotografía?” – me decía a mí mismo.

Yo ciertamente notaba algunas cosas que me agradaban: Por ejemplo, el señorío tanto de don Luis, como del gato, sentados lado a lado. La tranquilidad de ambos. Los dos con cualquier cosa de aristócratas, cada uno a su manera. El uno grande y fuerte, el otro pequeño y delicado. (Fue lástima, pues nunca más conseguimos volver a ver a “Coco”).

Días atrás prestando más atención en un close up de la fisionomía de Luis, noté el motivo por el que me gustaba la foto: un estado de espíritu ante la muerte y la vida, y que se reflejaba no sólo en el rostro, sino también en todo su porte y actitud.

Si prestamos atención en su mirada, vemos a alguien que vio de frente venir la muerte, y la enfrentó con fe y confianza. El había ofrecido su salud a la Santísima Virgen, como ya relaté, y la Virgen lo aceptó.

Fue sacrificio generosamente ofrecido, alegremente aceptado, nítidamente previsto y noblemente soportado hasta el final, como su fisionomía nos hace ver.

“…no seréis vosotros que lo haréis…” dice Nuestro Señor a los Apóstoles en algún lugar del Evangelio.

En efecto, fue una gracia incalculable que le fue dada a Luis por Nuestra Señora, pues nadie tiene fuerzas para eso, es una gracia que hay que pedir. Luis la pidió y Luis la obtuvo.

Recemos por él, por si algo le faltara para transponer las puertas del Cielo.

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26/02/2024 | Por | Categoría: Ambientes Costumbres, General
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3 Comentarios to “La historia de una fotografía.”

  1. Ignacio Silva dice:

    Fue un honor conocer a don Luis. ¡Qué ejemplo de vida!
    Recordaré, como una gran tesoro, aquellas conversaciones entabladas con él.

    Dios le tenga en su Reino.

  2. Gustavo Montes dice:

    Quiero agradecer todo el contenido de este correo que realmente fue escrito por alguien que admiraba a nuestro hermano y que destaca con mucha fuerza lo que nos tocó vivir al lado de el. A la muerte no le tenia miedo y en su cara reflejaba con tranquilidad como esta se venia acercando mientras el soportaba estoicamente sus dolores.
    Que Dios lo tenga en su Reino en la compañía de nuestros padres y hermanos

  3. Gracias por este homenaje a Don Luis Montes, a quien tuve el honor de conocer en diciembre de 2008, por ocasión de la conmemoración del centenario del nacimiento del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, (13-12-1908).
    Don Luis me comentó que estuvo una temporada en Lima, Perú, y que a él le tocó pasar el día en que el general Velasco Alvarado dió el golpe de estado al presidente Belaúnde, el 3 de octubre de 1968. Le tocó también hacer reuniones en uno de los mejores colegios de Lima, el colegio Santa María, para alumnos de secundaria, pero los religiosos marianistas, la darse cuenta que él era de la TFP, le dijeron un día: «ya no va a poder seguir dando las charlas a los alumnos», sin darle ninguna explicación del por qué de tal medida… Señales claras de la infiltración progresista e izquierdista en los medios católicos.
    Que don Luis reciba ya la recompensa demasiadamente grande, al mismo Dios, prometida por Él, para aquellos que combaten el buen combate, que guardaron la fe, hasta el final.

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