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La fiesta de María Reina y su Inmaculado Corazón

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La hermosa Virgen Blanca de Toledo revela la intimidad y afecto de adoración hacia su Hijo divino

Nuestra Señora, por derecho es Reina del Universo, puesto que Dios Nuestro Señor le entregó la regencia efectiva del Cielo y de la Tierra. Para los que le siguen, Ella establece un dominio que ejerce de Corazón a corazón.

En la fiesta de María Reina del Universo podemos festejar también el Inmaculado Corazón de María. Es a través de su Corazón Inmaculado que Nuestra Señora torna efectivo su dominio sobre aquellos que le siguen. Una invocación muy bonita nos lo recuerda: Regina Cordium, Reina de los Corazones.

María Reina del Universo

Sabemos que Nuestra Señora, por derecho es Reina del Universo, puesto que Dios Nuestro Señor le entregó la regencia efectiva del Cielo y de la Tierra.

Para los que le siguen, Ella establece un dominio que ejerce de Corazón a corazón. El corazón es el símbolo de la mentalidad, es decir el modo según el cual la persona ve y como quiere las cosas.

El Inmaculado Corazón de María

¿Cómo el Inmaculado Corazón de María, torna efectiva esta autoridad jurídica e indiscutible sobre el mundo? Por medio de su Corazón. Ella toca los corazones y hace que las almas, recibiendo gracias muy abundantes, le sigan.

¿Cómo son esas gracias? Es la gracia de comprender el Corazón de Ella. De conocer y amar su sabiduría y la nota Inmaculada que existe en toda su persona. Por así decir, nos conquista y nos encanta. Y de este modo se torna obedecida por nosotros.

De manera que su Corazón es un cetro con el cual Ella gobierna a todos aquellos que le obedecen en el mundo.

Un pedido olvidado de la Santísima Virgen

La fiesta de Nuestra Señora Reina es, en gran medida, la fiesta de su Inmaculado Corazón, por eso cabe bien que en esta fecha veneremos y demos culto al Inmaculado Corazón de María.

¿De qué manera? Diciéndole “Tornad mi corazón semejante al Vuestro”. Semejante no quiere decir vagamente parecido, no. Quiere decir parecido en todo cuanto está en los designios de la Providencia que se parezca.

Y así podemos pedirle:

“Madre mía, yo no soy lo bastante fuerte para darme a Vos: dominadme. Entrad en mí con gracias tales, que yo prácticamente no resista. Esta puerta, Madre mía, que yo por miseria no abro, derrumbadla. Yo espero detrás de ella con mi sonrisa, mi reconocimiento y mi gratitud”.

Esta sería una buena oración para la fiesta de hoy.

Plinio Corrêa de Oliveira

Adaptación libre de una exposición suya, el 31 de mayo de 1975





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22/08/2020 | Por | Categoría: Fiestas religiosas
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