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Una abstención que puede llevarnos a una catástrofe

El resultado de las recientes elecciones presidenciales reveló la existencia de una opinión pública profundamente átona frente a la política o, más bien, ante los políticos. La significativa abstención de casi un 60% muestra que el sistema político democrático, que se fundamenta en la representación de la población, pone en tela de juicio la legitimidad del gobierno que sea elegido. Es decir, menos de la mitad de los votantes deciden el futuro de nuestra Patria.

¿Qué significa esta atonía? ¿Los políticos no han sabido representar los anhelos públicos o éstos simplemente no existen? En todo caso, lo que las encuestas revelan es un descrédito abrumador de la clase política.

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Sin embargo, es necesario escoger un mandatario. Y de esa elección, queramos o no, dependerá el futuro de Chile y, en gran medida, el de cada uno de nosotros. Nuestro voto será indispensable.

No podemos olvidar que la interminable tragedia de Venezuela comenzó con una abstención [1] que permitió la implantación del régimen tiránico actual.

Sin ir más lejos, en nuestra Patria otra abstención, debida al cómodo disfrute de las vacaciones, fue responsable en gran medida por la ascensión de Salvador Allende, con todas las consecuencias que no podemos olvidar. Es verdad que en esa ocasión fue determinante, como puede serlo aún ahora, el voto de la infaltable Democracia Cristiana…

Al mirar el panorama de la segunda vuelta electoral de Diciembre constatamos que se revela muy incierto.

Uno de los candidatos, un ex-mandatario que no muestra un carisma especial, ofrece en cambio una gestión económica eficiente. Sin duda la estabilidad económica es de interés general. Sin embargo, no es una bandera que produzca el entusiasmo y la militancia a sus seguidores.

Se agrega a esto que en materia de reformas que afectan a la familia y a la moral ha sido ambiguo, lo que le enajena una parte importante del electorado.

Por su parte, el candidato que se le opone ha presentado un perfil de centro izquierda “moderado”. Pero, para tener posibilidades de ser elegido deberá aliarse al generalmente desconocido Frente Amplio.

En realidad, ese partido no ha ocultado su sintonía ideológica con “Podemos” de España, que no ha ocultado sus vínculos, incluso financieros, con el régimen venezolano de Maduro. El Frente Amplio forma parte, pues, de una corriente internacional que plantea un nuevo modelo de izquierda.

Ellos ostentan un new look que incluye también la forma de presentarse en público, como lo hacen Pablo Iglesias en España y Jackson o Boris entre nosotros. Este último, desde el primer día de su mandato legislativo, adoptó una tenida completamente contraria a las normas de la Cámara. Interpelado por uno de sus pares, respondió: “me da lo mismo que me juzguen por mi pinta”.

En realidad, la “pinta” constituye para ellos un símbolo de su ideología “a-sistémica”, un símbolo que quiere desafiar todo el “orden constituido”. En política, con frecuencia los símbolos expresan lo que se quiere imponer.

Sin embargo, no es la vestimenta de sus representantes lo que alarma sino el programa del Frente Amplio. Este fue dado a conocer desde el inicio de la candidatura Sánchez. [2] En él se propone, mucho más que un programa de gobierno: un nuevo tipo de sociedad, que se refleja en el título de su Programa de 351 páginas: “El Programa de Muchos”. Para ellos se trata de instaurar una sociedad radicalmente auto‒gestionaria, la cual representa el viejo anhelo comunista de una sociedad sin clases en todos sus niveles.

En 1981, el Partido socialista francés y François Mitterrand se presentaron como una alternativa de alcance mundial frente al comunismo. Pero en realidad se trataba de llegar, abandonando la dictadura del proletariado, a la sociedad anárquica prevista por Marx y los teóricos del comunismo.

En la ocasión, Plinio Corrêa de Oliveira y los movimientos Tradición, Familia y Propiedad (TFP) publicaron en los mayores periódicos del mundo una denuncia de esta falsa alternativa [3] , bajo el título: “El socialismo autogestionario: frente al comunismo ¿es una barrera o una cabeza de puente?”. A pesar de que su publicación fue prohibida en Francia, el efecto fue devastador. Mitterrand se vio obligado a dejar de lado su proyecto.

Es especialmente esclarecedor de la radicalidad del programa el capítulo II de ese manifiesto: Doctrina y estrategia en el proyecto de socialismo para Francia. (Seguir el vínculo abajo)

En resumen, ¿qué es la autogestión?

Es la consecuencia más extrema del igualitarismo. Si se admite como base, que todos somos completamente iguales, no tiene sentido entonces la existencia de ninguna autoridad que rija, gobierne, prohíba, mande, etc. Todo debe ser fruto del consenso de la colectividad: en la enseñanza, entre profesores y alumnos; en la empresa, entre dirigentes y obreros; en la familia, entre hijos y padres; en las Fuerzas Armadas, entre oficiales y tropa, etc. Nadie se puede erigir en autoridad, todos los grupos sociales deben auto gestionarse, sin que nadie mande.

En consecuencia, nada debe estar prohibido y la base del derecho es lo que cada colectividad apruebe… astutamente dirigida por los gurús o por la policía del nuevo régimen.

En su estudio, el Profesor Plinio definía así la mentalidad autogestionaria:

“Realmente, según el (proyecto socialista), para que la autogestión se torne plenamente efectiva, ello supone una transformación profunda en el hombre, y la implantación de las consecuencias más exacerbadas de la trilogía (libertad, igualdad y fraternidad) en todos los sectores de la actividad que, además de la empresa, integran la sociedad: la familia, la cultura, la enseñanza, el mismo tiempo libre”.

Siguiendo hoy la senda de los socialistas franceses, tanto “Podemos” de España, cuanto el Frente Amplio en Chile, buscan precisamente el mismo objetivo. Una meta, que no es otra que el desmantelamiento del aparato del Estado, para establecer un régimen tribal y autogestionario, en todas las esferas de la vida nacional.

Ante este peligro, ¿qué hacer?

En primer lugar, informarse e informar. Para ello, le recomendamos leer el programa del Frente Amplio antes citado. Una solución más rápida y fácil: vea lo que está ocurriendo en la Venezuela de Maduro. Su régimen es un paradigma de lo que este Partido propone para Chile.

En definitiva, los chilenos necesitamos con urgencia comenzar a preocuparnos ante el aparecimiento de una izquierda mesiánica que pretende transformar el País con una radicalidad que pocos parecen percibir.

Si no deseamos ese futuro para nuestra Patria, le llamamos a no tomar una actitud suicida, absteniéndose del voto, y a estimular a todos sus conocidos a concurrir a las urnas.


[1] Ver artículo sobre la abstención en la elecciones parlamentarias de 2005. https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_parlamentarias_de_Venezuela_de_2005

[2] http://www.beatrizsanchez.cl/bsfa/wp-content/uploads/2017/10/Programa-Beatriz_Sanchez.pdf

[3] Plinio Corrêa de Oliveira, “El socialismo autogestionario: frente al comunismo ¿es una barrera o una cabeza de puente?”, «Covadonga Informa», Nos 49-52, Septiembre-Diciembre 1981. http://www.pliniocorreadeoliveira.info/ES_Mensaje_CI_final.htm#.WhMxPVXiY2w

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09/12/2017 | Por | Categoría: Decadencia Occidente
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