La Dama del Cerro Santa Lucía
¿Cómo no quedar encantado ante esa delicadeza, feminidad, dignidad y elegancia? Sí, todo esto teníamos, ¿y hoy en día qué nos queda? Viendo a una señora tan elegante no se puede dejar de pensar en la figura de un cisne.

Vean la escena y les podrá ocurrir lo que a mí: casi no me lo creía.
Se diría que es algún fotograma de alguna película de fantasía para niños.
Sin embargo no lo es.
Se trata de una santiaguina que sube por las escaleras del Cerro Santa Lucía, en el centro de Santiago.
¿Cómo no quedar encantado ante esa delicadeza, feminidad, dignidad y elegancia? Viendo a una señora tan elegante no se puede dejar de pensar en la figura de un cisne.
Pues sí, todo esto teníamos, ¿y hoy en día qué nos queda? Dios quiera que por lo menos nos quede el lamento profundo y sincero, por todo lo que echamos a perder.
En la fotografía: La dama del Cerro Santa Lucía – Colorida por Guillermo Ramos
Juan Barandiarán



El igualitarismo revolucionario arruinó nuestro espíritu: mató toda delicadeza, toda elevación de alma y todo gusto por las cosas superiores. Ese fenómeno histórico está magníficamente descripto por el Dr Plinio Correa de Oliveira en su genial obra «Revolución y contrarrevolución»