CATECISMO BREVE DE SAN PIO X
DÉCIMA SÉPTIMA LECCIÓN “Manera de comulgar bien”
Rezar: lo mismo que en la lección Décima Sexta.
121) ¿Qué tan grande falta es comulgar en pecado grave? Comulgar en pecado grave es un crimen horrible; es un sacrilegio.
122) ¿Qué debemos hacer para comulgar bien? Para comulgar bien debemos prepararnos para recibir a N. S. Jesucristo y darle gracias después de haberlo recibido.
123) ¿Qué debemos preparar antes de comulgar? Antes de comulgar debemos preparar con cuidado nuestra alma, nuestro cuerpo, y nuestro corazón para recibir en ellos al Rey de Reyes, al Señor de los Señores, al Rey de Cielos y tierra.
124) ¿Cómo preparamos nuestra alma para comulgar?, Para comulgar preparamos nuestra alma limpiándola de toda mancha de pecado con una confesión bien hecha.
125) ¿Cómo preparamos nuestro cuerpo para comulgar? Preparamos nuestro cuerpo para comulgar no tomando alimento sólido, ni bebidas alcohólicas, desde 1 hora antes de recibir la Comunión y llevando limpia la cara, las manos y el vestido tanto cuanto podamos, y este último, además, honesto.
126) ¿Cómo preparamos nuestro corazón para comulgar? Preparamos nuestro corazón pensando, antes de comulgar, en que el Rey del Cielo y de la tierra viene a un pobre pecador, manchado por sus muchos pecados; arrepintiéndonos de ellos y rezando las oraciones para antes de la Comunión.
127) ¿Qué debemos hacer después de comulgar? Después de comulgar debemos -ADORAR a N. S. Jesucristo, -DARLE GRACIAS por haber venido a nosotros y por todos sus beneficios, -PEDIRLE que nos haga buenos y todo lo que necesitarnos y -PROMETERLE instruirnos en Religión y comulgar con frecuencia para ser buenos.
128) ¿Qué conviene rezar para terminar la Acción de Gracias después de comulgar? Para terminar la Acción de Gracias después de comulgar, conviene rezar algunas oraciones a la Virgen Santísima y a los Santos de nuestra devoción.
129) ¿Cuánto tiempo debemos dedicar a dar malas a Nuestro Señor después de la Comunión? Después de la Comunión conviene que empleemos no menos de 15 minutos en nuestra Acción de Gracias.
130) ¿Cómo se nos faculta confesarnos y comulgar bien? Se nos facilita confesarnos y comulgar bien rezando las oraciones para antes y después de la Confesión y Comunión.
DÉCIMA OCTAVA LECCIÓN “La Santa Misa”
Rezar: lo mismo que en la lección Décima Sexta.
131) ¿Cuál es el culto perfecto de adoración? El culto perfecto de adoración es el Sacrificio.
132) ¿Cuál es el máximo Sacrificio que haya sido ofrecido a Dios? El máximo Sacrificio que haya sido ofrecido a Dios es el de Nuestro Señor muerto en la Cruz en el Calvario.
133) ¿Cuándo ofreció su Sacrificio N. S. Jesucristo al Eterno Padre? Nuestro Señor Jesucristo ofreció su Sacrificio al Eterno Padre la víspera de su Pasión, en la Ultima Cena que celebró con sus Apóstoles.
134) ¿Cómo ofreció N. S. Jesucristo su Sacrificio al Eterno Padre? Nuestro Señor ofreció su sacrificio al Eterno Padre:
- ofreciéndole pan y vino;
- cambiándolos en su Cuerpo y su Sangre;
- dándolos a comer a sus Apóstoles.
135) ¿Cómo hizo N. S. Jesucristo Sacerdotes a sus Apóstoles? N. S. Jesucristo hizo Sacerdotes a sus Apóstoles dándoles el poder de ofrecer a Dios su Sacrificio y ordenándoles': Haced esto el memoria mía.
136) ¿Qué es la Misa? La Misa es la renovación de la Ultima Cena y el mismo Sacrificio del Calvario.
137) ¿Cómo perpetúan los Sacerdotes el Sacrificio de N. S. Jesucristo? Los sacerdotes perpetúan el Sacrificio de N.. S. Jesucristo:
- Ofreciendo como Nuestro Señor Jesucristo al Eterno Padre el pan y el vino.
- Cambiándolos en su Cuerpo y en su Sangre.
- Dándolos a comer a los fieles en la Santa Misa.
138) ¿Por qué únicamente los Sacerdotes Católicos pueden celebrar la Santa Misa? Únicamente los Sacerdotes Católicos pueden celebrar la Santa Misa porque sólo ellos son los sucesores legítimos de los Apóstoles y sólo ellos heredan as! el poder necesario para celebrarla.
139) ¿Cuáles son los 4 fines de la Misa? Los 4 fines de la Misa son: adorar a Dios, darle gracias, pedirle perdón por nuestros pecados y Pedirle beneficios.
140) Además de a N. S. Jesucristo ¿qué otra cosa debemos ofrecer en la Misa al Eterno Padre? Además de a Nuestro Señor Jesucristo, debemos en el Ofertorio de la Misa ofrecernos con El al Eterno Padre y nuestra vida, trabajos, penas y nuestra muerte, en satisfacción de nuestros pecados.
DÉCIMA NONA LECCIÓN “LA ORACIÓN”
Rezar: al empezar la clase, la Oración para pedir la Comunión diaria.
Al terminar, la Comunión Espiritual.
141) Después de los Sacramentos Y de la Santa Misa, ¿qué es lo que más nos une a Dios? Después de los Sacramentos y de la Santa Misa lo que más nos une a Dios es la Oración.
142) ¿Qué es la Oración? Orar es hablar reverentemente con la boca o con el pensamiento, con Dios, con la Virgen o los Santos, para alabarlos, darles gracias y pedirles beneficios.
143) ¿Cuál es la más excelente de las Oraciones? La oración más excelente es el Padre Nuestro, pues fue compuesta por Nuestro Señor Jesucristo mismo.
144) Después del Padre Nuestra ¿Cuál es la Oración que conviene recemos con más frecuencia? Después del Padre Nuestro la Oración que conviene recemos con más frecuencia es el Ave María, pues con ella alabamos a la gran Madre de Dios.
145) ¿Qué otras oraciones son especialmente de recomendarse? Las mejores oraciones que podemos hacer son: el Santo Rosario, el Acto de Contrición y la Comunión Espiritual.
ORACIONES QUE DEBE SABER UN CRISTIANO.
AL TIEMPO DE PERSIGNARSE.
Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos Señor Dios Nuestro En el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
EL PADRE NUESTRO.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
EL AVE MARIA.
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres; y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
EL GLORIA.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un principio, es ahora y siempre y por todos los siglos de los siglos. Amén.
EL CREDO.
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo su único Hijo, Señor nuestro. Que fue concebido por obra del Espíritu Santo: nació de Santa María Virgen; Padeció bajo el poder de Poncio Pilatos; fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos. Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso. Desde ahí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo. La Santa Iglesia Católica: la comunión de los Santos. El perdón de los pecados.- La resurrección de la carne y La vida perdurable. Amén.
LA SALVE.
Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida dulzura Y esperanza nuestra. ¡Dios te salve! A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros, esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, ¡oh clemente! ¡oh piadosa ¡oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Al levantarse.
Dios mío, te doy gracias porque me concedes un día más de vida. No permitas que en él caiga en pecado. Que todos mis pensamientos, mis palabras y obras de este día, sean por amor tuyo.
REZAR: El Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria.
Al acostarse:
REZAR: el Padre Nuestro, el Ave María, el Gloria y el Acto de Contrición.
Para antes de comer:
Bendice oh Dios mío, el alimento que de tu mano paternal vamos a recibir, por Cristo Nuestro Señor. Amén.
Para después de comer:
Gracias a Dios que nos ha dado de comer sin merecerlo. Tu Divina Providencia nos asista en todo momento. Para que nunca nos falte casa, vestido y sustento.
ORACIONES PARA LA CONFESIÓN
Para antes del examen.
Jesús mío, quiero hacer una buena Confesión, ayúdame a hacerla. Ayúdame a recordar los pecados que he hecho (desde mi última confesión) ayúdame a dolerme con todo mi corazón de ellos, y a decirlos bien al Padre. Virgen Santísima, Madre mía, Santo Ángel de mi guarda y todos los Santos del Cielo, rueguen por mí para que haga yo una buena Confesión.
Para pedir el dolor de los pecados.
Dame, buen Jesús, verdadero dolor de todos estos pecados y de los que no me acuerdo; Virgen María, Madre de Dios y Madre mía y todos los Ángeles del Cielo, rueguen por mí para que de veras me duela de mis pecados.
Para ofrecer a Dios el dolor de los pecados.
Dios mío, siento mucho haber pecado contra Ti porque Tú eres tan bueno y porque me amas tanto y con tu divina ayuda te prometo procurar nunca más ofenderte.
Para antes de confesarse.
EL YO PECADOR .
Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa, Por eso ruego a santa María siempre Virgen, a los Ángeles, a los santos, y a vosotros hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
Al final de la Confesión.
EL ACTO DE CONTRICIÓN:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre y Redentor mío, por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido; propongo firmemente enmendarme, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta; te ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados; confío en tu bondad y misericordia infinitas que me perdonarás y me darás Gracia para enmendarme y perseverar en tu santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.
Para dar gracias después de la Confesión.
Te doy gracias, Jesús mío, con todo mi corazón, por haberme perdonado mis pecados; te prometo con tu ayuda no volverlos a cometer; ayúdame a corregirme especialmente de los pecados que más hago, como (desobedecer, decir mentiras, etc.).
Oración para pedir la gracia de la Comunión diaria.
¡Qué dulce seria para mi, Señor, ser del número de aquellos dichosos cristianos a quienes un verdadero amor hacia Ti y un sincero deseo de verse libres de sus debilidades y defectos y de emplear toda su vida en tu santo servicio, los lleva todos los días a tu Sagrada Mesa!
Yo sé bien, Señor, que no soy, digno de ello, pero también sé que Tú, en tu infinita misericordia, no instituiste la Sagrada Eucaristía solamente como un premio a los buenos, sino también como un auxilio a los picadores arrepentidos. Es bajo este último concepto como me atrevo a acercarme a tu Sagrada Mesa, en la que espero encontrar el auxilio necesario para ser bueno y conservarme santo, para lo que te pido me concedas el mayor de todos los bienes que podemos alcanzar sobre la tierra . La gracia de la COMUNIÓN DIARIA.
ORACIONES PARA LA COMUNIÓN.
ANTES DE LA COMUNIÓN
Dios mío, ayúdame a hacer una buena comunión; María, Madre mía, Santo Ángel de mi Guarda, preparen mi corazón para recibir a Dios.
Yo CREO firmemente, Jesús mío, porque Tú lo has dicho, que estás realmente presente en la Hostia Consagrada y que, al comulgar, voy a recibir tu Cuerpo, tu Sangre. tu Alma y tu Divinidad.
¡Cómo es posible, Señor, que Tú, el Rey de los cielos y, tierra, quieras venir a esta POBRE CRIATURA, más despreciable aún por haber pecado!
Pero yo ME ARREPIENTO, Jesús mío, de todo corazón de mis pecados, porque te han ofendido a tí, que eres tan bueno y digno de ser amado; y propongo firmemente con tu divina ayuda, no volverlos a cometer y amarte cada día más y recibirte cada vez con más devoción y más frecuentemente; pues sé bien, Dios mío, que sólo en la Comunión encontraré la ayuda que necesito para ser bueno y para aumentar en santidad como Tú lo quieres.
Ahora, Jesús mío ven a mi corazón que ardientemente DESEA recibirte, unirse íntimamente contigo y ya nunca más separarse de ti.
A LA HORA DE LA COMUNIÓN.
Al abrir el Sacerdote el Sagrario REZAR: el “Yo pecador”:
Al levantar el Sacerdote la Forma. Señor mío y Dios mío.
Señor, yo no soy, digno de que vengas a mi, pero Una sola palabra tuya bastará para salvar mi alma.
(sí hay tiempo para ello, se repite la oración antes de la Comunión).
En el momento de comulgar.
El Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la Vida Eterna.
Acabando de comulgar.
(Profundo acto de adoración en el que desde lo íntimo del corazón se adora a Dios).
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Yo te ADORO, Señor mío Jesucristo, presente en mi corazón y en mi alma; en este momento soy como una custodia viviente tuya y así quiero conservarme siempre.
Te AMO sobre todas las cosas; si algún día he de ofenderte y apartarme de Ti, prefiero que en este minino momento me mandes la muerte.
Te doy GRACIAS con todo mi corazón porque se hayas dignado venir hoy a mí sin que yo lo merezca.
Sé que Tú has venido a mi corazón para darme fuerzas para no caer en pecado, para ser humo, para volverme Santo si yo así lo quiero; si lo quiero, Señor, si lo quiero; hazme bueno, hazme santo; y como para ello necesito comulgar frecuentemente y bien, te PIDO, Señor, que me des hambre de este pan, que yo te PROMETO recibir frecuentemente y cada día con más devoción.
¡Oh Jesús, Pastor eterno de las almas! Dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada. Señor, gemimos en la orfandad. ¡Danos vocaciones! ¡Danos Sacerdotes Santos! Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe tu dulce y santa Madre. ¡Oh Jesús! ¡Danos sacerdotes según tu corazón!
5 feb 2004 | por Acción Familia | Tema: Formación CatólicaInscríbase para recibir nuestra Newsletter
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