¿Prolongar la vida o redescubrir su sentido?

En las sociedades modernas, donde el confort material alcanza niveles nunca antes vistos, aparece una paradoja inquietante: mientras más se prolonga la vida, menos se reflexiona sobre su sentido.

Un artículo reciente del New York Times —comentado por nuestro amigo John Horvat II de Tradition, Family and Property (TFP)— aborda el surgimiento de clínicas de longevidad en Estados Unidos, destinadas a quienes pueden pagar cientos de miles de dólares al año por el privilegio de vivir unos años más, verse más jóvenes o evitar —por un poco más de tiempo— la temida palabra: muerte.

Estas clínicas ofrecen desde dietas personalizadas hasta tratamientos de plasma y oxigenación hiperbárica. Para muchos, inscribirse en una de ellas es ya un símbolo de estatus. Lo importante no es tanto vivir, sino verse vivos, proyectar juventud, encarnar la ilusión de una vida sin declive.

Sin embargo, como señala el articulista conservador David Brooks, el gran tabú de nuestra época ya no es el sexo ni la política, sino la muerte. La sociedad contemporánea la esquiva, la oculta, la retira del lenguaje, del hogar, incluso del hospital. Pero, al hacerlo, también borra del horizonte algo más profundo: la pregunta sobre el para qué de la vida.

John Horvat lo expresa con claridad: “La obsesión con la salud corporal se vuelve vacía cuando se desconecta del alma”. Prolongar la vida puede tener sentido, pero solo si sabemos para qué vivirla. Y esa respuesta no se encuentra en la medicina ni en el mercado, sino en las verdades eternas que orientan la existencia: Dios, la salvación, el bien, la belleza, la vocación del sacrificio, el amor verdadero.

En Chile, aunque aún no tenemos clínicas de longevidad al estilo norteamericano, la mentalidad que las sustenta ya ha echado raíces. Se habla cada vez más de extender la vida, de tecnologías médicas, de pensiones, de listas de espera, de eutanasia incluso… pero cada vez menos del alma, del sufrimiento con sentido, de la preparación para morir bien. El verdadero drama del adulto mayor no es solo el deterioro físico, sino el abandono moral y espiritual en que se le deja. ¿Quién les habla del valor del ofrecimiento del dolor? ¿Quién les recuerda que la vida no termina con la muerte, sino que se transfigura?

Es urgente redescubrir una visión cristiana de la vejez, del morir y del vivir. No necesitamos más técnicas para prolongar la vida si seguimos dejando vacía su finalidad. Como enseñó el Papa Benedicto XVI, “la vida no es simplemente una sucesión de hechos y experiencias: es una búsqueda de un sentido, una vocación.”

En definitiva, lo que necesita nuestra cultura no son más promesas de longevidad, sino un retorno al ideal de la vida noble, sacrificada y orientada al cielo. Sólo así podrá cada etapa —también la vejez— vivirse con grandeza y esperanza.

Articulo inspirado en https://www.tfp.org/longevity-clinics-promise-more-years-but-not-happiness/

Por John Horvat

Crédito: Montaje nuestro – Imagen de Thomas G. en Pixabay

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28/07/2025 | Por | Categoría: Decadencia Occidente, Formación Católica, Ideal de sociedad, Tendencias
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3 Comentarios to “¿Prolongar la vida o redescubrir su sentido?”

  1. Respuesta a Salvador Abascal:
    Estimado Salvador:
    ¡Muchas gracias por tu reflexión tan interesante y por la recomendación! Coincido en que la pregunta sobre la prolongación de la vida y su sentido trasciende lo puramente tecnológico y toca cuestiones profundas sobre la naturaleza humana. El transhumanismo y el posthumanismo ciertamente presentan desafíos éticos y filosóficos que debemos considerar.

    Aprecio la recomendación del libro «Au Péril de L’Humain», que ofrece una crítica válida sobre los riesgos de estos avances. No obstante, desde una perspectiva católica, debemos ser cautelosos al enfrentar propuestas que alteran la naturaleza humana. La biotecnología tiene un gran potencial, pero siempre debe respetar la dignidad intrínseca del ser humano.

    Gracias nuevamente por tu aporte, que sin duda nos invita a reflexionar sobre el verdadero propósito de la vida humana.

  2. Salvador Abascal dice:

    Esto de prolongar la vida o redescubrir su sentido, es una pregunta que tiene un alcance más allá de las clínicas hiperváricas, etc. Tiene que ver con lo que actualmente (y ya desde hace por lo menos dos décadas) pasa en los Estados Unidos, específicamente en Silicon Valley y la Universidad de la Singularidad, cuyo dueño principal es Google.
    Se trata del Transhumanismo y del Posthumanismo, que son proyectos multimillonarios para prolongar la vida a 150 años,después a 200 años y tienen la osadía de proyectar a futuro la «inmortalidad del hombre». Todo esto se está haciendo con una mezcla de lo humano y la máquina, para lograr un «cyborg», que no es sino el antecedente de una especie híbrida de técnica, ciencia y cuerpo humano que logrará, según ellos, prolongar indefinidamente la vida. La pregunta obligada es ¡¿qué sentido tiene?! Recomiendo el libro «Au Péril de L’Humain», de Jacques Testart y Agnès Rousseaux, Ed. Seuil.

  3. M.Paz Montes dice:

    Muy buena reflexión. Oportuna.
    Felicitaciones

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