En las tinieblas del paganismo nacía un mundo nuevo
22/12/2025 | Por Acción Familia
El viejo mundo adorador de la carne, del oro y de los ídolos moría. Un mundo nuevo nacía basado en la Fe, en la pureza, en la probidad, en la esperanza del Cielo.

El viejo mundo adorador de la carne, del oro y de los ídolos moría. Un mundo nuevo nacía basado en la Fe, en la pureza, en la probidad, en la esperanza del Cielo.

Todos los otros ángeles, sin excepción, estaban sobre él. Abajo, muy distantes, veníamos nosotros, los humanos. No piense que tal situación lo entristecía o lo decepcionaba. Al contrario, era un ángel muy alegre y feliz.

El primer árbol de Navidad fue montado en el lejano año 615. San Columbano, monje irlandés, quien fue a Francia para abrir monasterios. Pero la indiferencia de los habitantes era tal que él estaba casi desanimado, cuando se le ocurrió la idea de iluminar un pino

La decadencia moral que llevó a la destrucción del Imperio Romano tiene numerosas analogías con la situación del mundo contemporáneo. También la solución es la misma: el reinado de Nuestro Señor Jesucristo sobre los individuos y las instituciones.

La Santísima Virgen creyó sin vacilación en la divinidad de su Hijo a pesar de las apariencias materiales más contrarias a la Fe. Ella superó esa triple prueba del modo más heroico. En efecto, vio a su Hijo en el establo de Belén y creyó que era el Creador del Universo. Lo vio huir del
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El director del coro, ¿podría imaginar que, menos de un siglo después, el laicismo militante de un mundo neo-paganizado habrá casi conseguido borrar esa atmósfera tan maravillosa y bendecida, que envuelve aquella noche santa y jubilosa entre todas?

Porque amó a Dios sin medida, Nuestra Señora amó de todo corazón todo cuanto era de Dios. Y porque odió sin medida el mal, odió sin medida a satanás, sus pompas y sus obras, al demonio, al mundo y a la carne. Es la santa intransigencia de la Inmaculada Concepción.

Las fiestas religiosas son para instruir al pueblo en las cosas de la Fe y atraerle por medio de ellas a los íntimos goces del espíritu. Mucha más eficacia tienen las fiestas anuales de los sagrados misterios que cualesquiera enseñanzas, por autorizadas que sean, del eclesiástico magisterio.

El fundamento de este privilegio mariano está en la absoluta oposición existente entre Dios y el pecado. Y a María, en cuanto Inmaculada, le fue reservado vencer al mal, los errores y las herejías que nacen y se desarrollan en el mundo a consecuencia del pecado.

La Santísima Virgen fue colocada muy por encima de todos los ángeles y santos, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado y toda hermosa y perfecta, manifestando tal plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor después de Dios y nadie puede imaginar fuera de Dios.