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Plinio Corrêa de Oliveira y la belleza de los ambientes

Plinio Corrêa de Oliveira

En Internet se puede encontrar de todo.

Sin embargo, no es tan frecuente ver un artículo inteligente y que vaya al fondo de las cosas.

Es el caso del artículo de la escritora italiana Susanna Manzin, que traduzco para nuestros lectores.

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Creo que tengo algunos seguidores, incluso en el exterior.

Uno de ellos me escribió un simpático mensaje: es un brasileño, que ahora vive en Estados Unidos, y que convivió durante 30 años con el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995), el pensador, periodista, escritor y hombre político brasileño, autor de estudios de caracteres histórico y sociológico.

El me contó que Plinio Corrêa de Oliveira cenaba todos los domingos en un restaurante italiano en São Paulo, el Ca’d’Oro, donde se pueden saborear el risoto de azafrán y el cocido a la piamontesa.

Esto me confirma lo que ya había intuido: que este gran maestro apreciaba mucho la cultura de la mesa, no sólo buena, sino bella y cuidada.

Quedé feliz recibiendo este mensaje que me descubría una armonía no sólo en el plano de las ideas, sino también en el estilo de vida, con lo que muchos llaman confidencialmente en Italia el “Profesor Plinio“.

Las tendencias y los ambientes

Al analizar la crisis mundial contemporánea, Plinio Corrêa de Oliveira dio una gran importancia al estudio de las tendencias, a los componentes de las costumbres, de los ambientes y a su influencia sobre el pensamiento y el comportamiento del hombre.

Quién fue Plinio Corrêa de Oliveira

Fue un hombre de acción, pero al mismo tiempo un gran contemplativo: quienes lo conocieron bien lo describen como un profundo observador del mundo, que degustaba y analizaba en su realidad concreta, disfrutando de su belleza y armonía, condenando al mismo tiempo lo que veía de corrupto y vulgar.

La inocencia primera y la contemplación del Universo

Visto esto, trataré del libro “Innocenza primordiale e contemplazione sacrale dell’universo” ‒ Inocencia primera y contemplación sacral del Universo ‒ (Cantagalli, 2013) que contiene reflexiones interesantes, que se pueden aplicar también a la mesa.

Los hombres plasman a su imagen los ambientes, las costumbres y la civilización

En la revista “Catolicismo” creó y mantuvo durante varios años la rúbrica Ambientes, Costumbres, Civilizaciones. Consistía en el análisis comparativo de aspectos del presente y del pasado, teniendo por objeto monumentos históricos, fisonomías típicas, obras de arte o de artesanía, presentados al lector por medio de fotografías.

Tal análisis, hecho a la luz de los principios explicitados en Revolución y Contra-Revolución  [1], tenía como finalidad demostrar que la vida de todos los días, en sus aspectos destacados o banales, puede estar impregnada de los más altos principios de la filosofía y de la religión.

Y no sólo impregnada, sino que puede ser utilizada como un medio adecuado para afirmar tales principios, de modo implícito por supuesto, pero insinuante y eficaz.

También las personas son modeladas por los ambientes

A menudo las almas son modeladas mucho más por los principios vivos que impregnan los ambientes, las costumbres, la civilización, que por las teorías frecuentemente estereotipadas o incluso momificadas, elaboradas a espaldas de la realidad en algún gabinete de trabajo aislado o puesta en letargo en cualquier biblioteca polvorienta.

Por ello la tesis de Ambientes, Costumbres, Civilizaciones consiste en que el pensador auténtico debe ser normalmente un observador analítico de la realidad concreta y palpable de todos los días.

En Ambientes, Costumbres, Civilizaciones siempre existía, de algún modo, un contraste, aunque no siempre explícito. Algunas veces se trataba de fotografías que representan lo opuesto. (…) Después del contraste, venía un juicio.

El principio que presidía los comentarios era el siguiente:

“Los hombres plasman los ambientes a su imagen y semejanza, reflejando sus costumbres y su civilización. Aún más es verdadero, en gran medida, también lo contrario: los ambientes modelan a su imagen y semejanza a los hombres, las costumbres y la civilización”.

Santo Tomás dice que “No hay nada en la naturaleza bueno y deseable, sino en cuanto participa de la semejanza con Dios“. El espíritu de Ambientes, Costumbres, Civilizaciones consistía en la búsqueda insaciable de esta semejanza.


Las imágenes que he publicado junto a este texto, quieren ilustrar la idea de lo que hacía Plinio Corrêa de Oliveira: al contraste, puede seguir, de modo natural, un juicio.

La decoración de una mesa

¿No es verdad que los hombres decoran la mesa a su imagen y semejanza?

Pero también es verdad lo contrario: los hombres son modelados, influidos, plasmados por las tendencias de su modo de vivir el período de la comida.

Meditemos, observemos y hagamos nuestra elección de los ambientes: modelemos el mundo que nos circunda según nuestro modo de pensar. Busquemos la belleza y el orden y seremos, como consecuencia, plasmados.

Si vivimos en el desorden y en la suciedad, poco a poco nuestra vida será influenciada negativamente: ese desorden exterior correrá el riesgo transformarse paulatinamente en desorden interior.

Porque como escribe Paul Bourget: “Es necesario vivir como se piensa, si no se quiere terminar pensando cómo se vive“.

Fuente

[1] Revolución y Contrarrevolución es la obra fundamental de Plinio Corrêa de Oliveira, que expresa el pensamiento de la escuela católica contrarrevolucionaria contemporánea sobre las causas y remedios de la crisis que padece la civilización occidental y cristiana.

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07/01/2019 | Por | Categoría: Ambientes Costumbres
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Un comentario to “Plinio Corrêa de Oliveira y la belleza de los ambientes”

  1. El Cruzado del siglo XX. De Don Plinio. Es un bello libro del que aun no he concluido su lectura. Pero ya me atrevo a recomendarlo. Está en PDF. Saludos a todos los lectores . Jose Luis Martinicorena

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