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El zapaterito

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El viejo zapatero Simón

Aprender a amar la propia condición y a buscar en nuestro hacer la excelencia, es una manera de vivir en paz y de perfeccionarnos en nuestro ser.

Conversando con un amigo, nos acordamos de la antigua canción que entonábamos en nuestra infancia y que se llamaba “El zapaterito”. Su letra decía más o menos así:

El zapaterito clava, clava clava,
clava en el tacón
y al clavar
contento daba,

enterito el corazón.

Al viejito Simón zapatero remendón
le voy a contar lo que le pasó
martillando un tacón y de tanto trabajar
rendido se quedó.

El zapaterito

Nos llamó la atención la frase: “y al clavar contento daba, daba ‒ enterito el corazón”.

En un mundo que corre exhausto atrás del dinero y de la “diversión” ‒que no es frecuentemente sino agitación‒ esta idea de dar “enterito el corazón” a lo que se hace contiene una gran lección.

Amar su profesión hasta convertirla en un arte

Aprender a amar la propia condición y a buscar en nuestro hacer la excelencia, es una manera de vivir en paz y de perfeccionarnos en nuestro ser.

Esas canciones infantiles, pareciendo un juego, en realidad enseñaban verdades sobre la concepción de lo que debe ser la vida.

*     *      *

Monstruos para colorear que se dan a los niños

¿Qué podremos decir de la educación de la niñez actual?

Encontré una serie de dibujos para colorear que se dan a niños en su primera infancia. He aquí un ejemplar.

¿Qué valores pueden enseñar estos monstruos a los niños?





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28/05/2020 | Por | Categoría: Decadencia Occidente
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Un comentario to “El zapaterito”

  1. Alberto Carrillo Muñoz dice:

    Creo que en eso consiste la santidad, en dejarse esculpir por Dios para que seamos el proyecto que el tiene para nuestras vidas.
    Había un santo que decía más o menos esto: “cuando las cosas no te están saliendo como esperabas es porque no le has puesto el suficiente amor”. Como el ejemplo del zapatero, que al clavar daba enterito el corazón. Sin duda, hay que ponerle amor a lo que se hace, en nuestra vida cotidiana y en nuestro trabajo, no importa lo “modesto” que nos pueda parecer. El problema es que la sociedad rema hacia el lado opuesto: lo importante es el exitismo, que tu hijo estudie una “buena carrera”, que consiga un buen trabajo, que gane “plata”, etc. No digo que no sea válido ese anhelo, pero no es tanto o más importante que ese hijo sea una persona de bien?… una persona correcta?; o quieres tu hijo sea médico, aunque ejerza su profesión sin ningún escrúpulo?. Para comprender esto creo es necesario adentrarnos en en el misterio de Jesucristo y esto sólo es posible con la exigencia de la fe.

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