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La consolidación de una dictadura

La aprobación del referéndum promovido por el presidente Rafael Correa le permitirá designar a los jueces y magistrados, y lo que queda de la prensa independiente caerá bajo su autoridad.

Una velada forma de dictadura.

Las dictaduras latinoamericanas nacieron tradicionalmente de golpes de Estado, en los que los presidentes constitucionales eran sustituidos por caudillos. Para evitar las sanciones de las democracias de Occidente, actualmente los autócratas latinoamericanos han inventado una velada forma de dictadura, que sigue el esquema de los antiguos fascistas.

Para legitimar esta vía, recurren a plebiscitos que son ganados mediante el control de la publicidad y de la propaganda, la manipulación de los votantes, y un sofisticado sistema de fraudes electorales. Correa, con el resultado de este plebiscito, seguirá probablemente los pasos del dictador de Venezuela Hugo Chávez.

El objetivo de Rafael Correa en esta ocasión era tomar el control total de dos instituciones: el sistema judicial y la prensa, lo que parece haber conseguido al convocar este plebiscito, el tercero en su mandato.

Una historia de atropellos.

Al tomar el poder, en 2007, Correa se negó a pronunciar el juramento ante el Congreso que la Constitución de ese país establecía. Poco después, llamó a un plebiscito que lo autorizaba a convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución. Para evitar que el Congreso pudiese bloquear esta propuesta arbitraria, removió a todos los legisladores de oposición, reemplazándolos por sus partidarios.

Cuando la Corte Constitucional invalidó este abuso de poder, los magistrados fueron removidos físicamente de sus locales y luego de sus puestos.

Esa Constitución inspirada por Correa concentró el poder en el Presidente de la República, en desmedro del Congreso, especialmente en la designación de las autoridades gubernamentales. La Asamblea Constituyente permitió además que el Presidente pueda ser reelegido por dos veces consecutivas.

A pesar de haber fraguado una Constitución enteramente favorable a él, Correa ha violado repetidamente sus disposiciones. Ha puesto al servicio del gobierno a la radio, la televisión y los periódicos, intimidado a la prensa independiente, debilitado las organizaciones civiles de la sociedad, dividido a los pueblos indígenas; manipulado los procesos electorales e impedido cualquier forma de oposición.

Ante esta situación la OEA, pretendida guardiana de los derechos humanos, ha preferido guardar el más escrupuloso silencio.

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08/05/2011 | Por | Categoría: Tendencias
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