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Italia: las razones del éxito del “Family Day”

Según Correspondance Européenne la concentración en Roma de un millón y medio de católicos para manifestar su oposición a la demolición de la familia cristiana, constituye una situación totalmente nueva: los católicos dejan su pasividad y salen a la calle a defender sus ideales. Un ejemplo que deberíamos imitar.

El “Family Day”, el sábado 12 de mayo, vio converger hacia Roma un millón y medio de personas según los organizadores, 200.000 alrededor según las estimaciones un tanto ridículas de la Prefectura de Policía de la capital.

Más allá del habitual ballet de cifras, el éxito de la manifestación no es cuantitativo sino cualitativo. Reside en el hecho de que, por primera vez, 33 años después de la derrota sobre el divorcio, el pueblo católico, compuesto por familias, grupos y asociaciones procedente espontáneamente de toda Italia, han querido dar la cara para tornar visible su elección relativa a una visión del mundo alternativa a la que se propaga de manera insidiosa por los medios de comunicación y por los políticos progresistas.

Es el país real que descendió a la calle. Bajo el sol, con banderolas, estandartes, emblemas religiosos, estos jóvenes y viejos se manifestaron de manera digna, demostrando que una manifestación de fuerza no requiere una actitud violenta o agresiva, como se da en general en las reuniones de homosexuales.

Las cámaras de televisión, escribió Marina Corradi en las columnas de l”Avvenire el 13 de mayo, mostraron imágenes que prueban la existencia de un país invisible. “La novedad de ayer en San Juan del Letrán es que la Italia invisible se hizo ver”. “Este país “observó a Stefano Folli en ‘Il Sole Ore’ del mismo día” dio una gran demostración de su identidad propia, sus valores y sus aspiraciones”. El País real no pide sino a “más familia” sino reclama un orden social que respete la naturaleza y la razón, fundado sobre las columnas tradicionales de la sociedad: la institución familiar, la propiedad privada y la libre iniciativa, la soberanía del Estado, los valores religiosos, la ley natural.

El país real no dijo “no” sólo al DICO “el proyecto de ley destinado a reconocer derechos a las parejas de hecho, hétéro y homosexuales” sino desafía también todo el proceso de secularización de la sociedad, presentado como una modernización, que amenaza hoy a Italia y a Europa.

Lo importante del evento es que el tiempo en que los católicos renunciaban a profesar públicamente sus ideas para autocensurarse y encerrarse en las catacumbas terminó. Esta es la razón principal del éxito del 12 de mayo: hoy existe un pueblo católico dispuesto a defender su visión de la familia y de la sociedad. (CE/167 del 20 de junio de 2007)

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20/06/2007 | Por | Categoría: Política y valores

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