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Familia, elecciones y abstención

No podemos cometer un error análogo al que incurrió la oposición venezolana.

Debido a la falta de claridad del proceso electoral en Venezuela,  la oposición de centro y de derecha optó por abstenerse de votar en las elecciones parlamentarias.

El resultado fue que Hugo Chávez obtuvo una mayoría abrumadora en el parlamento, lo que le permitió gobernar tiránicamente a su país y adoptar una política de intervención internacional, con los resultados que hemos podido ver.

Si bien es cierto que las elecciones municipales no tienen esa trascendencia, sin embargo el poder de un alcalde no es nada despreciable. El puede intervenir profundamente en nuestra vida diaria.

De acuerdo a la ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, le compete a las autoridades comunales “desarrollar, directamente o con otros órganos de la Administración del Estado, funciones relacionadas con:

a) La educación y la cultura;

b) La salud pública y la protección del medio ambiente; (…)

c) El desarrollo de actividades de interés común en el ámbito local”.([i]) Todas estas tareas claramente pueden influir respecto a la fortificación o el debilitamiento de la institución familiar.

Si no votamos en estas elecciones, no podemos esperar que la oposición haga lo mismo. Por lo tanto, les estaremos regalando en bandeja de oro un poder que, entre otras cosas, podrá tener una gran importancia en las elecciones parlamentarias y presidenciales del próximo año.

Es curioso constatar que hemos sido objeto en el último tiempo de un insistente bombardeo publicitario para que nos abstengamos, mostrando estadísticas sobre el desprestigio de la clase política e incitándonos a no votar de varios modos. ¿Quién podrá lucrar con nuestra abstención? No es necesario ser muy agudo para comprender que la oposición no se abstendrá y que sólo los votantes del centro y de la derecha podrán ser tentados de hacerlo.

Es más que comprensible la indignación de la opinión pública con relación al comportamiento de los políticos nacionales. En concreto, en estas elecciones parlamentarias hemos visto que el programa que nos presentan los candidatos se reduce a un nombre y una cara. Muy frecuentemente ocultan a qué partido político pertenecen, de tal modo que los electores no saben a ciencia cierta cuál es el programa que tienen esos políticos.

Esto sin referirnos a que, después de elegidos, suelen hacer incluso lo contrario de lo que de ellos se esperaba.

¿Cuál es, entonces, la solución?

El futuro de nuestra Patria depende de ahora, más que nunca, de cada uno de nosotros. De Ud. y de mí. Defendamos, pues, con empeño los valores cristianos que son violados frecuentemente con leyes que responden a intereses electorales de los políticos.

1) Para ello, difunda este artículo a su lista de correos; en las redes sociales; escriba cartas a los diarios y coméntelo con sus amigos.

2) Que votemos ahora por aquellos candidatos que nos parecen más aptos a defender los valores cristianos y, especialmente, la preservación de la familia.

Por lo demás, es este un deber de conciencia grave. Así lo manifestó recientemente el Obispo mexicano, José Guadalupe Torres Campos:

“Es un pecado de omisión muy serio que no acudan a las urnas, por eso en conciencia todos los que estamos en condiciones de votar tenemos que acudir”

3) Pero eso no es suficiente.

Después de las elecciones es necesario que, dada esta gravísima situación, hagamos llegar, a nuestros candidatos que sean elegidos, nuestros deseos y nuestras indignaciones cuando ellos no atiendan a nuestras expectativas.

Decimos que esta es una gravísima situación porque, dentro del sistema representativo que nos rige, nos encontramos con que esa representatividad no existe o existe en una medida muy pequeña.

Por eso, el futuro de nuestra Patria y de nuestra familia está en nuestras manos. No permitamos con nuestra omisión que la demolición de los principios cristianos, que son la base de nuestro ser como Nación, continúe.

Envíe ahora mismo este artículo a todos sus contactos, haciendo uso del vínculo “Recomiende este artículo a sus amigos”, que se encuentra más abajo. Su familia se lo agradecerá y la Providencia divina no dejará de premiar su acción.


[i] Ley no. 18.695

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16/10/2012 | Por | Categoría: Política y valores
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